Aunque el 2018 se convirtió en el año con menos superficie arrasada por el fuego en toda la serie histórica, a finales del mes pasado el fuego ya había calcinado casi cinco veces más hectáreas que en el mismo periodo del año anterior. Una vez más la temporada estival es sinónimo de una nueva oleada de incendios forestales que afectan a todo el territorio nacional. En este contexto, la ciencia, además de analizar las causas y efectos de este tipo de siniestros, centra su investigación en novedosas soluciones tecnológicas, especialmente enfocadas a la prevención.
El aumento de las temperaturas, la frecuencia e intensidad con la que se producen episodios extremos como olas de calor, sequías o fuertes tormentas, o la falta de gestión preventiva favorecen la generación y propagación de los incendios forestales. Según Jaume Terradas, catedrático de Ecología y miembro de la Fundación Gadea por la Ciencia, existe una correlación directa entre estos factores y los incendios forestales. “La probabilidad de que se inicie un incendio forestal aumenta cuando la vegetación, que actúa como combustible, tiene menos contenido de agua, ya que lo han perdido por evaporación y transpiración. Naturalmente, la humedad del suelo es menor en verano y el riesgo aumenta”, afirma.
Por su parte, Wenceslao González, catedrático de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Santiago, asegura que “se puede predecir el comportamiento de un incendio si se dispone de buenos datos históricos previos para poder testar los modelos y posteriormente hacer predicciones fiables. Si existiese una red de sensores capaces de tomar la información sobre las condiciones medioambientales del terreno, la temperatura, la humedad, la dirección y velocidad del viento, junto con imágenes de satélite y datos históricos, se podrían crear patrones de comportamiento y mecanismos de ayuda para la prevención de incendios”.
Big data contra el fuego
El científico, que actualmente está trabajando en tres proyectos de carácter competitivo relacionado con empresas del sector de extinción de incendios, explica que las matemáticas se usan para la toma de decisiones estratégicas cuando ocurre un incendio forestal. “Fundamentalmente, usamos datos procedentes de imágenes térmicas capturadas por la cámara de la aeronave del director técnico de extinción. A partir de ellas, hemos desarrollado algoritmos relacionados con el análisis de la evolución de los incendios: perímetro de un incendio, frentes de llama, velocidades de avance, zonificación con criterios de ingeniería, etc.”.





