La llegada del verano ha plasmado un escenario poco “esperanzador” en lo que respecta al terreno del motor y más concreto al carburante. Basta con observar los marcadores de precio de algunas gasolineras Repsol en Salamanca para ver como en cuestión de doce días los precios, tanto de la gasolina 95 como del diésel, han subido en torno a 7 céntimos el litro, posicionándose así en la actualidad a 1,699 euros/litro la gasolina 95, y a 1,589 el diésel.
El principal motivo de la creciente e imparable subida de los precios del carburante desde principios de julio se debe, según manifiesta Lorenzo Colomo, presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio en Salamanca y en Castilla y León, a la subida del coste de las materias primas. “El día 30 de julio se estaba cotizando a 73 dólares el barril y ahora se está cotizando a 85, lo que supone casi el 18% de subida en apenas ocho días”. También indica que, en el caso del diésel refinado, “el 12 de junio se cotizaba la tonelada a 679 euros en Londres, que es la cotización que se utiliza a nivel europeo, y hoy se está cotizando a 887 euros, es decir, que estamos hablando de casi un 40% de subida en lo que es el producto refinado”, sentencia.

Y todo ello tiene dos culpables a los que Lorenzo Colomo ha puesto nombre: la incertidumbre que hay entre las industrias refineras en Europa y la incertidumbre política. Por ello advierte de que “las industrias propietarias de las refinerías en Europa no están haciendo inversiones ni en mejoras, ni en ampliación de sus instalaciones, porque los políticos europeos, medioambientalmente hablando, están transmitiendo mucha incertidumbre, hablando de un futuro a corto plazo en el que no habrá vehículos de combustión, entonces si no hay vehículos de combustión, las refinerías lógicamente no van a hacer inversiones”.
"Las industrias propietarias de las refinerías en Europa no están haciendo inversiones ni en mejoras, ni en ampliación de sus instalaciones, porque los políticos europeos, medioambientalmente hablando, están transmitiendo mucha incertidumbre"
En este aspecto Colomo reitera que “el problema es que hasta el año 2020 incluso antes, en el 2019, las refinerías europeas estaban ya a un 95% de su capacidad de refino, y ahora entre la guerra de Rusia y Ucrania, que también demanda más carburante, está haciendo que los productos refinados derivados del petróleo estén más caros, porque al no haberlos las refinerías, las petroleras o las propietarias de las refinerías ponen precio de mercado, el que ellos creen conveniente o necesario”.
¿Por qué la gasolina 95 está más cara que el diésel?
Según explica el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio se debe principalmente a que la gasolina es el carburante más utilizado en la actualidad. “El gasoil y la gasolina llevan procesos de refino diferentes, de hecho, el gasoil es un subproducto de la gasolina”, explica. Mientras reconoce que el problema es que “ahora es necesario refinar más gasolina para poder también obtener mayor cantidad de diésel. También es cierto que el parque móvil en Europa ha ido cambiando y la gasolina ha ido creciendo en ventas, y el gasoil, poco a poco, ha ido bajando porque muchos de los vehículos que ahora estamos comprando son vehículos de gasolina o son híbridos enchufables con motor de gasolina, por eso es más caro.
Si miramos los precios de la gasolina y el gasoil de hace tres años vemos que estos continúan siendo inasumibles. La gasolina 95 está ahora mismo a 1,65 euros de media, pero es 27 céntimos más barata que hace un año y el diésel cuesta 1,50 de media, es decir unos 40 céntimos menos que hace un año. Si echamos la vista atrás, hace dos años, en 2021, pagábamos unos 20 céntimos menos por cada litro de gasolina y unos 22 por cada litro de gasóleo también, pero si nos remontamos al 2020, los precios eran todavía más baratos.
"La gasolina 95 está ahora mismo a 1,65 euros de media, pero es 27 céntimos más barata que hace un año y el diésel cuesta 1,50 de media, es decir unos 40 céntimos menos que hace un año"
El problema es la incertidumbre política que se está transmitiendo a la industria, que es lo que está haciendo que los precios sean cada vez más altos. Y esto es algo que se combate dando seguridad jurídica a las empresas del sector, y sobre todo haciendo planteamientos que sean lógicos porque sabemos que el vehículo eléctrico no despega la red de recarga en Europa, podemos decir que en comparación con el motor térmico es casi inexistente”.

De hecho, Colomo asegura que fabricantes de automóviles como el Grupo Volkswagen ha anunciado hace poco que va a continuar fabricando motores térmicos, después de decir hace dos años que iban a fabricar únicamente vehículos eléctricos. Los motores térmicos son el “futuro”, según indica Colomo, que insiste en que “hay que ver otras opciones diferentes al coche eléctrico como son por ejemplo, los GLP, los GNV o los eco combustibles y biocarburantes que sin duda van a ser el futuro a corto plazo, porque el usuario final, el propietario del vehículo, no va a necesitar hacer ninguna modificación en su coche porque su vehículo actual seguirá funcionando igual con un biocombustible que con la gasolina o el diésel actual que proviene de una fuente fósil, aunque vendrá de otros materiales como el aceite de girasol, la pipa o los químicos 100 %”.
¿Hasta cuándo se va a mantener la subida de los precios en la gasolina?
La incertidumbre, anteriormente mencionada, se traslada también a esta cuestión que ahora flota en la mente del consumidor. Cuestión para la que de momento no hay respuesta, confiesa Colomo. Aunque sí advierte que, hasta escasamente un mes y medio, el petróleo ha estado a 70 dólares, por lo que en función de cómo evolucione el conflicto de la guerra entre Ucrania y Rusia dependerán los precios.
También reconoce que “hay que tener en cuenta que la actividad industrial en China sigue funcionando, pero se ha parado. Si como se planteaba al inicio del año, la economía china fuera creciendo en ese escenario que teníamos seguramente la demanda de combustibles por parte de China sería mucho más alta, lo que haría que se siguiera encareciendo el precio. De momento, la economía china parece que crece más despacio, lo que está ayudando a contener el precio de los carburantes”.
¿Se aceptaría de nuevo un descuesto en el carburante si los precios siguen subiendo?
La famosa bonificación de los 20 céntimos que el Gobierno aprobó como parte de las medidas anticrisis de la guerra de Ucrania es algo que ya pasó a la historia, y ahora el planteamiento de una nueva ayuda, en forma de descuento, para abaratar el coste de la gasolina de cara a los clientes no es una vía que se planteé como válida. Es más, Lorenzo Colomo asegura que “ese no es el camino”. “Desde la Federación de Empresarios de Estaciones de Servicio de Castilla y León y desde la Confederación Nacional llevamos años solicitando al Gobierno un cambio en la carga positiva de los carburantes. Ahora los carburantes tienen una carga impositiva altísima. Están gravados con un 21 % de IVA cuando es un producto de primera necesidad que debería tener un 4 o incluso un 0 % de IVA igual que, por ejemplo, ahora se ha bajado el IVA del gas y la electricidad.
"Los carburantes tienen una carga impositiva altísima. Están gravados con un 21 % de IVA cuando es un producto de primera necesidad que debería tener un 4 o incluso un 0 % de IVA"
El gobierno actual nos dijo en su momento que eso era una directriz europea y que no se podía modificar, pero luego hemos visto que países como nuestro vecino Portugal sí han bajado temporalmente el IVA del diésel. Lo que por otra parte ha hecho que muchos litros que en Salamanca se vendían en las grandes rutas se hayan trasladado a Portugal porque tenían un precio del carburante sensiblemente más barato que el español”.
¿El elevado coste de la gasolina podría desencadenar en nuevas protestas?
Finalmente, respecto a si esta subida de los precios podría desencadenar, de nuevo, en protestas como las ya sucedidaspor parte del sector del transporte, Colomo confiesa que “en ese caso los primeros que nos plantearemos el llevar a cabo esas protestas seremos los empresarios de estaciones de servicio, porque cuanto más caro esté el carburante y cuantas menos ayudas recibamos por parte del Estado, más difícil va a ser mantener nuestros negocios abiertos. Más caro significa menos ventas, y nuestros negocios son negocios de volumen en los que cuando caen los volúmenes incurrimos en pérdidas”.




