El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Salamanca, Ángel Fernández Silva, ha inaugurado esta mañana la exposición Algunas quedarán sueltas, de la artista Susana Pérez Gibert, que fue seleccionada dentro de la primera convocatoria de apoyo a la creación artística contemporánea, puesta en marcha por el Consistorio salmantino.
En esta exposición la artista recupera fragmentos de cristales rotos y utiliza las piezas como si fueran un puzzle. En el intento de unirlas, invoca conceptos como la culpa, la frustración, la fe, los cuidados, la ternura, la consciencia, la constancia y finalmente la aceptación, ya que la reconstrucción no implica necesariamente volver al origen sino la formación de algo nuevo a partir de lo ya existente. Como ordenar un caos de recuerdos.
Esta minuciosa acción a veces parece expandir el tiempo y choca con lo que debió ser un instante casi imperceptible que provocó la rotura. Los cristales, que cortan, duros pero frágiles, ahora están recubiertos y reconvertidos en objetos que quién sabe si se volverán a romper y mutar nuevamente.
Tal como explica la propia artista, “los cristales rotos en silencio registran y muestran las cicatrices de un momento anterior. Han sido declaraciones de intenciones, consecuencia de abandono y reflejo de lo imprevisto. La fractura se abre paso a través de ellos en un paralelismo a las fragilidades que podemos reconocer”.
La artista recoge, guarda y observa con detenimiento cada uno de los pedazos para entender su nueva forma. Sin saber qué fueron, ni qué ocurrió para que dejaran de serlo. Estos cristales han perdido su identidad original para ser agrupaciones, conjuntos plurales y desperdigados. Se reúnen después de haber sido esparcidos y dialogan con el entorno para encontrar su lugar.
Uno de los objetivos que busca la artista con esta exposición es hacer partícipe a quien se acerque a visitarla de lo que implica la fragilidad a través de este material con el que, reconociéndolo como huella de un accidente, podemos identificarnos.
“Fijadas en estructuras, como las costras de una cura, las piezas de cristal recrean aquella fragilidad, la sutileza, la dureza e incluso la incertidumbre de una nueva rotura. Aun así, algunas quedarán sueltas”, explica Susana Pérez Gibert.




