El ciclismo de antes era muy diferente al de ahora. No solo por las bicicletas, las estampas de los ciclistas, las ausencias de casco, las gorras, las chichoneras, la forma de entrenar o de competir, sino también por la pillería, algunas gamberradas y muchas, muchas anécdotas.
Una anécdota que ha recordado recientemente el canal de YouTube Ciclismo Explosivo tiene a Salamanca como protagonista indirecta. Era el miércoles 23 de septiembre de 1998 y a la Vuelta a España solo le quedaban tres etapas para finalizar.
La decimoctava etapa de la ronda española se presumía como una etapa de transición uniendo las capitales de León y Salamanca. Un total de 223 kilómetros sin ninguna dificultad montañosa y que en los primeros instantes tuvo como protagonista un fuerte viento de cara que se convertía en un aliado desapacible para cualquiera valiente que intentara una escapada y para el propio pelotón.
Así, y tal y como cuentan en el propio vídeo algunos de sus protagonistas, como Manolo Beltrán, al pelotón ciclista no se le ocurrió otra cosa que ponerse todos de acuerdo para pararse en mitad del recorrido y ‘desvalijar’ un camión de la organización que colocaba la propia Vuelta para que jueces, organizadores, operarios y demás personal ajeno al pelotón ciclista, pero vinculado a la carrera, pudieran abastecerse.
Allí había bocadillos de jamón, botellas de vino, cervezas, refrescos… “No sé si el Chava fue uno de los que lo organizó, también había varios colombianos como el Chepe (refiriéndose a Chepe González). Cogimos unas cervezas, que n ose pueden coger, estaba prohibidísimo”, cuenta un corredor del Relax-Fuenlabrada, presente aquel día en el pelotón ciclista.
Por su parte, Manolo Beltrán, más conocido como Triki, asegura que la anécdota fue de los más curiosa: “Cogieron hasta bocadillos de jamón. Me acuerdo de Ramón Mendiburu -exciclista profesional que formaba parte del a organización- que se subió todo enfadado y fue quien bajó el portón. Ciclistas con los bocadillos en los bolsillos, cervezas, Coca-cola”, asegura quien fuera gregario de Lance Armstrong.
Beltrán, que en aquella Vuelta se encontraba dentro del top-10, cuenta también que la organización les quería abrir un expediente y poner sanciones, “pero como éramos muchos…”.
El segundo tramo de la etapa no fue tan alegre para Manolo Beltrán, que una vez pasado el avituallamiento oficial -antes los ciclistas solían tener solo una zona para avituallarse, no como ahora que los auxiliares se extienden a lo largo de todo el recorrido- los temidos abanicos le dejaron fuera de juego.
El propio canal de YouTube recuerda que no fue efectiva ni la colaboración en el grupo donde iba Beltrán del corredor del Festina, Marcel Wüst. El esprínter alemán, eso sí, se reivindicaría al año siguiente en Salamanca ganando una etapa al esprint en una vuelta, la del 1999, que contó con cuatro etapas con protagonismo en territorio charro. El teutón se llevó la etapa que partía de Las Rozas con final en Salamanca. La jornada siguiente consistió en una etapa entre Béjar y Ciudad Rodrigo donde también venció un alemán, que venía de ganar un Tour de Francia y que se llevaría esa vuelta. Era, nada más y nada menos, que Jan Ullrich.
Volviendo a la etapa 1998. El más rápido en meta sería el italiano del Polti, Fabrizio Guidi. Una llegada que se situó en la avenida de Federico Anaya para concluir una etapa que ya guarda una de las anécdotas más gamberras de las historia de La Vuelta.



