Verano de 2016: el barrio de Garrido de Salamanca da luz verde a la Asociación Vecinal Garrido Contigo, creando un año más tarde el que es su proyecto ‘estrella’ desde entonces, la ‘Escuelita Vecinal’.
El proyecto de la ‘Escuelita’ basado en un refuerzo educativo nació gracias a la buena voluntad de estudiantes de Educación que, junto al presidente de esta asociación de vecinos, Gabriel Rufo Rodríguez, decidieron regalar parte de su tiempo a este solidario proyecto del que se sienten “orgullosos” y “muy contentos”. Proyecto, por cierto, que han conseguido mantener a flote tras una pandemia y tras la etapa de cambios en la que se encuentra inmersa la asociación replanteándose su funcionamiento interno, así como el de la Junta Directiva.
La defensa de la ‘Escuelita’ es “muy importante”, según Gabriel, quien asegura que “se trata del proyecto que más alegrías nos ha dado”, siendo también “el proyecto más reconocido por las familias y los vecinos del barrio”.
Este apoyo educativo que brinda Garrido Contigo está destinado principalmente a todos los niños y niñas de su barrio que “tienen menos recursos, posibilidades o herramientas para estar al mismo nivel que sus compañeros de clase”, manifiesta Gabriel. El mismo que matiza que todos los alumnos asistentes “tienen la condición de que son vecinos del barrio desde muy pequeños, y esa condición es la que queremos fortalecer y/o potenciar para que el día de mañana esos niños y esas niñas sigan creyendo que su barrio es su casa y lo tengan a su alcance para poder desarrollar sus ideas y sus proyectos”.
Cinco son los voluntarios que en esta escuela hacen las veces de profesores para siete alumnos, después de haberse interesado hasta doce familias, partiendo de su buena voluntad y poniendo sus conocimientos en la materia de educación a disposición de los menores. Principalmente, las clases que se imparten los martes, miércoles y jueves de 16:30 a 18:30 horas en la asociación están pensadas para alumnos de primaria, aunque con aceptación de cursos de la ESO, en función del número y conocimiento de los voluntarios.
El escaso número de los voluntarios con los que cuenta la asociación se convierte en ocasiones en un hándicap que ha obligado incluso a tener que decir no a la prestación de esta ayuda: “Hemos tenido situaciones de familias pendientes de una respuesta porque dependemos de ese número de voluntarios. Necesitamos más voluntarios para garantizar una atención de calidad, personalizada, para los niños”.
Asimismo, Gabriel reconoce que “la ‘escuelita vecinal’ de la Asociación de Vecinos de Garrido Contigo no debería de existir para que estos niños y niñas no dependiesen de la asociación, sino que fuera otra entidad o algún organismo público quien pagara porque hay que aportarle los profesionales, los recursos, los materiales necesarios, y eso no tendría que depender de la buena voluntad y del conocimiento de los vecinos y vecinas”.
Respecto a las materias que se imparten, la organización depende de varias cosas: la primera de ellas, según asiente Gabriel es “en función de lo que controlemos y en lo que más cómodos nos encontremos los voluntarios”. Y la segunda “de las dificultades de los niños. Intentamos apoyarles en las materias que nos dicen que tienen más dificultades e intentamos tener un diálogo con las familias para que nos puedan decir dónde ven que quizás necesitan más ayuda”.

Las clases se imparten en función de las tareas de cada alumno, “si son deberes individuales se les atiende de manea individual, pero si hay que llevar algún aprendizaje o resolución de algún problema que atañe al resto nos gusta trabajar de manera colectiva. También, nos gusta que tengan interacción entre ellos para que puedan desarrollar sus habilidades comunicativas para llevar a cabo un aprendizaje más colaborativo”.
Durante todo este tiempo que la ‘Escuelita’ lleva en pie, Rufo reconoce que “el recibimiento es bueno y lo vemos sobre todo en que muchos de los voluntarios y voluntarias que hemos tenido a lo largo de estos años han sido vecinos y vecinas del barrio, tanto personas más jóvenes que se están iniciando como terminando los estudios, o personas que, con más experiencia, estabilidad laboral o mayor tiempo disponible participan de la ‘escuelita’. Es un buen reconocimiento por parte del barrio porque ni con un mes de inscripción abierta se interesaron más de 10 familias”.
Finalmente, en cuanto a la hora de inscribirse no hay límite de plazo, ya que todo depende del número de voluntarios, pudiendo apuntarse o presencialmente en la asociación o a través de las redes sociales o correo electrónico. El principal requisito, en ese sentido, en cuanto la formalización de la “matricula” consiste en “firmar los documentos necesarios de protección de datos o de los documentos necesarios para tener todo en regla”.





