La ola de calor que ha venido marcando los últimos días vividos en este mes de junio ha sido dura. Hasta los más negacionistas del cambio climático no han negado que las altas temperaturas que ha habido en las distintas provincias españolas no son normales. Además, han traído algunas consecuencias directas para nuestro organismo como lo ha sido y lo es la reducción de nuestras horas de sueño.
Tal y como publica el periódico El Confidencial, para muchos, dormir con calor es un auténtico calvario. Sudores, sed, movimientos continuos en busca del último rincón de almohada o colchón que no hayamos calentado ya hasta la temperatura de fusión con nuestro propio calor corporal. Dicho de otro modo, dormir con calor es una pesadilla. El mayor estudio llevado a cabo sobre este concepto fue realizado en el año 2017 por el investigador Nick Obradovich, de la Universidad de Harvard y del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y su equipo.
En este trabajo científico, Obradovich afirma que "está establecido, desde un punto de vista científico, que el sueño es un componente crítico de la salud del ser humano. Dormir poco puede hacer susceptible a una persona a patologías crónicas y otras enfermedades y, además, puede provocar daños psicológicos que afecten a nuestro bienestar y a nuestra función cognitiva". "Lo que muestra nuestro estudio no es solo que la temperatura ambiente tiene consecuencias directas en la calidad del sueño y que tienen la capacidad de estropearlo, sino que también el cambio climático en general puede hacer la situación mucho peor al aumentar, de forma generalizada, la tasa mundial de pérdida del sueño", recalcó. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo, de nuevo, por Nick Obradovich y su equipo, realizado con los datos de más de 47.000 adultos de más de 68 países de todo el mundo, se afirma que, a pesar de que el consenso (según la National Sleep Foundation de Estados Unidos) es que los adultos deben tener cada noche entre siete y nueve horas de sueño, si la temperatura en el exterior alcanza los 25 grados centígrados, la probabilidad de disfrutar de esas siete horas de descanso se reduce un 3,5% comparado con la base, tomada con temperaturas comprendidas entre los 5 y los 10 ºC. En total, explican los investigadores, con el escenario actual de cambio climático, si todo continúa por el mismo camino, para el año 2099 perderemos, cada uno de nosotros, 58 horas de sueño al año.




