- Nos tenemos que dar cuenta que cuando una persona fallece, hay líquidos que se van del cuerpo, aparece el llamado “rigor mortis”, el cuerpo se va descomponiendo… pero las personas que hacían este tipo de fotografía, lo hacían como una manera de plasmar el alma del difunto, una manera de recordar el difunto, y una especie de reliquia. No era nada escabroso, como ahora nos puede parecer cuando buscamos por Internet “fotografía post mortem” y dices ¡qué horror! En aquel momento, en el siglo XIX era algo bonito, era como una ceremonia. Los familiares acicalaban al difunto. Los profesionales de la fotografía se preparaban, le daban una especie de maquillaje especial. Pero la naturalidad de un vivo, no es la expresión de un difunto. La posición de los labios por ejemplo era muy tensa, tenían que hacer una especie de manipulación de la sonrisa, metiendo a veces algodones en la comisura de los labios para que pareciera que estaba sonriendo, o les abrían los ojos con unas cucharillas de café, para que pareciera que estaban despiertos. Era una manera de buscar la espontaneidad en una escena, que era tétrica, pero a la vez para ellos era bonita, porque querían reflejar el paso de ese familiar suyo tan cercano de la vida a la muerte, que por circunstancias determinadas se tenían que ir. Es verdad que en la fotografía post mortem -hablábamos del Renacimiento-, hay que hablar del Barroco con Rembrandt, este artista maravilloso del que tenemos retratos fantásticos, dónde el realismo de la enfermedad se plasma de una forma magnífica, y a partir de ahí, pasamos el siglo XV, XVI, XVII, XVIII, y ya llegamos al XIX, cuando la fotografía post mortem da una evolución a lo que estamos hablando hoy. Gracias a su creador, Louis Daguerre y a su daguerrotipo, ahora hablamos de una fotografía, aunque por aquellos días, con un procedimiento muy largo. También hay que recordar que la fotografía actual es muy rápida, sacamos una foto, y tarda 2 milisegundos, o 1 milisegundo. En aquel momento a lo mejor para tomar una fotografía tardaban 30 minutos o más.