"En ese momento tuvo miedo de pensar que no podría despedirme de mis familiares". Este es el testimonio de David Cerezo, un salmantino afincado en Marrakech que durante la madrugada de este sábado sufrió de primera mano las sacudidas del terremoto que ha azotado a la ciudad marroquí. Uno de los desastres naturales más grandes de toda su historia. Un seísmo de nivel 7 en la Escala de Richter, que ha sacudido los cimientos de cientos de pueblos dejando a su paso un millar de muertos y miles de heridos.
Han sido muchas las familias que se han quedado sin su hogar, principalmente, en las zonas más pobres de las grandes ciudades, donde el terremoto ha azotado con más severidad: "Marruecos no es como España, en las zonas pobres y antiguas la gente ha sido evacuada y se ha pasado toda la noche en la calle", ha declarado David.
El epicentro, situado en Ighil, en la provincia de Al Haouz entre Marrakech, Ouarzazate y Essaouira, ha sido de tal magnitud que se ha llegado a notar en pueblos de Andalucía y Extremadura.
Según ha informado el medio marroquí La Quotidienne, hay más de 250 heridos graves en todas las zonas del país, e incluso ha habido diferentes muertes que se han dado en Casablanca, a 300 kilómetros del lugar de los hechos.
"Me iba a ir a la cama y en cuanto me levanté del sofá noté como todo empezó a temblar. Yo lo tenía claro, el edificio se iba a venir abajo con nosotros dentro", ha asegurado el salmantino, que reconoce haber sabido desde el primer momento de lo que se trataban los temblores. Tras varias réplicas durante la madrugada del sábado, David cree firmemente que el accidente no ha finalizado por completo.
Sin embargo, el sufrimiento y la incertidumbre son sentimientos que también han calado en personas cuyos familiares viven en Marrakech. Este es el caso de Rachida Ouriaghli, una mujer marroquí que lleva viviendo en Salamanca desde hace 35 años y tiene familiares en varias de las zonas afectadas. "Nos enteramos por las noticias, pero no podíamos llamar porque no había línea telefónica y no sabíamos nada", ha expresado el hijo de la mujer.
"Me llamó mi hermana para contarme que había un terremoto en Marruecos, yo estaba muy nerviosa y solo quería saber dónde había sido exactamente y si mi familia estaba bien", ha explicado Rachida aún conmocionada. "Mi sobrina pequeña pensaba que había fantasmas en la casa cuando todo empezó a temblar". La mujer declara que lo peor ha sido el no saber a ciencia cierta cómo estarían sus familiares. Afortunadamente, los familiares de Rachida están bien pero la catástrofe la ha dejado "con el corazón en la mano, me siento fatal, no quería ni estar en casa".
España ha prestado su apoyo al país vecino a través de mensajes por parte de diferentes personalidades como Felipe VI, el Ministerio de Interior o incluso el presidente de la Junta de Castilla y León.




