¿Cuánto vale mi voto?
Tu voto no vale nada. Al menos hablando en términos estadísticos. Que uno vote o no es irrelevante para el cómputo total. Si hablamos de votar en un sentido de costes y beneficios, votar es irracional porque no compensa la recompensa casi nula con tener que levantarse un domingo y desplazarse hasta el colegio electoral más cercano. Ya ni hablemos del voto rogado. Sin embargo, la gente vota bastante y si todos pensáramos de ese modo, nadie votaría. ¿Quiere esto decir que votar es inútil? En absoluto, porque hasta la fecha desconocemos de mejores herramientas para castigar a los partidos políticos por no satisfacer y coordinar las demandas de la ciudadanía, que es la clave de una democracia representativa como la nuestra.
Votamos porque esperamos que haya más gente como nosotros que votará a la misma opción política. Votar sigue la misma lógica que el chamanismo o el tarot. Esperamos ciertas consecuencias de nuestra acción aunque no haya una relación causal justificada. No votar es también una opción política y hay quien discute que un alto porcentaje de abstención en las elecciones es signo de una democracia sana porque significa que el sistema funciona y está respondiendo a las demandas de los ciudadanos. El problema es que imposible traducir e interpretar este voto en consecuencias políticas reales. Para las ciencias sociales sigue siendo un misterio que los votantes intuyan de algún modo si su opción política triunfará o no, lo que condiciona nuestra forma de votar. Por lo pronto, en Salamanca podemos afirmar que lo más probable es que no haya una gran variación respecto a las elecciones pasadas.
Según datos de los últimos tres barómetros mensuales realizados por el CIS, parece que de los cuatro escaños del Congreso que se reparten en Salamanca, dos irán al PP con bastante seguridad. Salamanca, al igual que el resto de Castilla y León, es un provincia bastante estable con una tendencia al voto conservador o de derechas. Los otros dos escaños estarán en disputa entre PP, PSOE y Ciudadanos. Es aún pronto para saberlo, pues el voto se suele decidir más adelante y este año irrumpirán nuevas fuerzas políticas en el parlamento como VOX, pero esto es lo que parecen indicar las encuestas. Las encuestas también dan forma al voto porque si vemos que nuestra opción saldrá mejor o peor parado en las elecciones, estaremos más o menos dispuestos a votarla. Por eso, siempre hay polémica con el tema de la politización de las encuestas.
¿Cuatro escaños solo?
Tanto en el Congreso con sus 350 escaños como en el Senado con sus 266, a Salamanca se le asignan cuatro de esos escaños en las dos cámaras. ¿Solo cuatro escaños? Pues sí. El sistema electoral español divide las circunscripciones electorales por provincias. Una circunscripción es una unidad territorial sobre la que se computan los votos totales para un determinado número de escaños asignado. En España, cada provincia más Ceuta y Melilla tiene dos escaños asignados por defecto más un número de escaños que se reparte en función de la población de cada provincia. No faltará quién hable sobre la cuestión de las circunscripciones electorales. Algunos sectores han pedido numerosas veces que a circunscripción sea única -o lo que es lo mismo, que se repartan todos los escaños sobre el número total de votos en el país independientemente de las provincias-. Izquierda Unida, por ejemplo, saca un millón de votos aproximadamente en las elecciones cada año y suele tener menos representación en el parlamento que los partidos nacionalistas, que sacan en términos absolutos menos votos. También hay quien argumenta que dejar a los partidos nacionalistas sin representación en el parlamento es un error político grave.
Cada uno es libre de argumentar como quiera. Pero si hay algo en el sistema que está produciendo desequilibrios y hace que un voto valga más en Cataluña que en Salamanca es la cuestión de las circunscripciones. A veces se achaca también a la ley electoral esto. La famosa Ley d´Hondt es un método de promedio mayor por la cual se transforman los votos en escaños. Se mira el total de votos obtenidos y se asigna el primer escaños a quien más votos tenga. Luego se dividen los votos de ese partido por la mitad y se comparan con el resto de partidos. Quien más votos tenga entre todos recibe otro escaño y así sucesivamente. Lo que busca esto es generar mayorías sólidas en el parlamento premiando con más escaños a los partidos que más votos sacan. Esto puede ser beneficioso en términos de eficacia, pues las mayorías parlamentarias funcionan mejor que las coaliciones, pero tiene efectos en detrimento de la representatividad. Es más un modelo de democracia que una situación que puede considerarse injusta.
En resumidas cuentas, esto se traduce en que vienen pocos políticos a Salamanca a hacerse fotos y besar bebés. No sufrimos demasiado las campañas electorales pero también generamos poco interés a nivel nacional. Si la mayoría de escaños se los repartirá el PP casi por defecto y el escaños restante, solos dos escaños que queden se los disputarán quizá Ciudadanos o PSOE, hay poco interés por hacer campaña. Algunos partidos como Podemos quizá desistan por su escasa probabilidad de sacar un escaño. Al fin y al cabo, son pocos los escaños por los que movilizar recursos y las elecciones son caras. En países federales, estos desajustes se corrigen en órganos estatales como el Senado. En España, la cuestión del Senado también es polémica.
El Senado español, en vez de servir como un órgano de representación territorial, ha venido funcionando más como una cámara para introducir enmiendas y vetar leyes. La cuestión es que en los Estados federales, los territorios tienen poder a través del Senado para influir en la política nacional. España quizá sea uno de los países de la Unión Europea que más competencias y poder interno otorga a sus territorios, pero no otorga poder de influir fuera del territorio. Además, las circunscripciones favorecen especialmente mayorías en el Senado a partidos como el PP, cosa que también se ha criticado. Caminar hacia un modelo centralizado y eliminar el Senado o seguir los pasos hacia un Estado más federal es una opinión que queda en manos de cada uno.
Un masterchef electoral
No solo hay comunidades autónomas que cuentan con más peso en las elecciones por el hecho de tener más población como Andalucía, Madrid o Cataluña, sino que también hay comunidades importantes porque han cambiado de signo político en varias elecciones y han determinado las elecciones a lo largo de la historia reciente de la democracia. Es el caso de comunidades como Aragón. Sin embargo, Castilla y León no es el caso. A lo largo de esta ?fiesta? de la democracia -que más parece un San Fermín de la democracia con la cantidad de elecciones a la vuelta de la esquina-, no faltará quién escuche en el bar, en reuniones familiar o en su grupo de amigos aquello de la ?cocina? electoral.
Sí, parece que las encuestas influyen en el voto y esto da lugar a polémicas. Hay quién dice que los datos se manipulan con intenciones políticas a través de la ?cocina? (-en última instancia, el CIS es una institución que depende de la Vicepresidencia del Gobierno-. Aquello de la ?cocina? no es una manipulación de datos sino un modo de intentar ajustar los datos empíricos con la realidad. Por poner un ejemplo, en las encuestas siempre aparece un gran número de indecisos o personas que no quieren contestar a qué partido van a votar. Ahora bien, si a estos le preguntamos a quién votaron las pasadas elecciones y con quién simpatizan más y responden el partido X, lo más probable es que acaben votando al partido X. Muchos de los votos se deciden delante de la urna y la gente no recuerda a menudo -o no quiere recordar- a quién voto las pasadas elecciones. Es cierto que ha habido polémica por los cambios que se han hecho en las encuestas del CIS bajo el gobierno de Pedro Sánchez, pero son cuestiones más técnicas que se debaten entre los expertos.
El voto por sí es difícil de predecir a menudo sobre todo cuando hay nuevos partidos emergentes como VOX. Si bien las encuestas no parece que vayan a dar un escaño a VOX en Salamanca, esto puede cambiar de aquí al 28 de abril. Ni siquiera está muy clara la naturaleza de VOX. Algunos abogan porque es un partido de nueva derecha radical al estilo del Frente Popular en Francia o Alternativa por Alemania en Alemania y otros argumentan que no es más que una escisión del ala dura del PP. Parece que hay más consenso en esto último. No obstante, el resultado que pueda tener un partido como VOX en Salamanca depende mucho de cómo lo interprete el electorado. Los sorprendentes resultados de VOX en la elecciones autonómicas andaluzas se deben más a la abstención de gran parte de la base electoral del PSOE que a otra cosa. Esto puede generar a nivel nacional un efecto llamada al voto a VOX o bien puede generar una reacción contra estos resultados. Lo que sí parece claro es que VOX entrará en el parlamento y puede tener un papel relevante en la formación de gobierno a través de una coalición con PP y Ciudadanos.




