Inquietud, ansiedad o miedo, mucho miedo. Los primeros pensamientos que se nos vienen a la cabeza al pensar en las unidades de cuidados intensivos (UCI) no suelen ser nada positivos, no es para menos, cuando hablamos de uno de los lugares destinados a estar pendiente de los pacientes que precisan de una vigilancia especial las 24 horas del día, los 7 días de la semanas y los 365 días del año.
Entre las personas que ingresan en la UCI nos podemos encontrar desde 'politraumas', con problemas cardiorrespiratorios o con infecciones graves, hasta gente que precisa de unos cuidados especiales al haberles realizado cualquier tipo de operación en quirófano y que necesitan un cierto tiempo para ser reanimados y dados de alta.
En Salamanca, hablar de la UCI no es solo hacerlo de todo lo que comentábamos anteriormente, sino que enfocándonos más allá de lo esencial, se puede descubrir que se realiza un gran trabajo detrás de cada persona, más en concreto en las familias, de las que muchas desconocen el día a día de la UCI, como es lógico.
En este punto, en los acompañantes, es en lo que incide la ‘Escuela de Familias de la UCI’, que a través de una serie de enseñanzas se quieren dar unas pautas sobre qué es lo que ocurre en la UCI, cada sonido de cada monitor e incluso saber que lo que tal vez creamos que es urgente, no lo es tanto.
Enseñanzas que mejoran la salud física y mental de los pacientes y familias
La ‘Escuela de Familias de la UCI’ se trata de uno de los nuevos programas que lleva en marcha desde hace unos meses y que ha servido de alivio para los acompañantes de los pacientes. El fin primero es claro, ofrecer un espacio en el que se pueda orientar, escuchar y aprender sobre todas esas posibles dudas que surjan, todas esas inquietudes para las que muchas veces no ha habido respuesta y que servirán como manual para reducir tanto ansiedades como estrés. Todo en sesiones que se realizan en una sala ajena a los sonidos de la Unidad de Cuidados Intensivos, pero donde se adquieren conocimientos al respecto.

Sandra Guillén, jefa de la unidad del bloque I, y Sara Herrero, enfermera de la UCI, han ahondado más en este programa de cara a entender cómo se trabaja y qué puntos son los esenciales en las sesiones que se realizan. Este plan, además, ya se había puesto en marcha en otros centros sanitarios de España, por lo que al conocer su existencia y la buena marcha de los mismos, hizo que se formase una unidad que comenzó a andar el pasado mes de abril de 2026.
Como bien han explicado, la UCI “es un medio hostil de mucho estrés y ansiedad, donde se observan deficiencias emocionales en la salud mental tras la salida”, por lo que al tomar conciencia de los cuidados que se realizan, la carga de ansiedad se reduce drásticamente en los familiares, pasando directamente de la UCI a la ‘HUCI’, humanizando lo que ocurre en la unidad. De cara a potenciar este último término, todo se realiza en un espacio menos hostil: “Es un lugar con menos dificultad emocional para las familias, dentro de un box o un despacho, ya que cuando les informan todo es mucho más frío y no les sale de manera tan fácil las preguntas”.
Como en todo programa que se pone en marcha, se sigue aprendiendo del mismo para seguir mejorando, pero lo que sí está comprobado es que estas reuniones sirven para conocer el día a día de lo que se vive internamente, explicando qué personal trabaja en la misma y qué se hace especialmente cuando los familiares no están junto al paciente. Uno de los ejercicios prácticos es el de escuchar sonidos, para así saber que cierto pitido o alarma no es síntoma de urgencia inmediata.
Otro de los puntos que tratan es el de hacer que las familias se sientan útiles. Como han explicado tanto Sara como Sandra, “muchas veces te dicen, es que vengo aquí, estoy dos horas con él, pero me siento inútil porque no puedo hacer nada”, ante esto, se les brinda la posibilidad de ayudar, ya sea con ejercicios de fisioterapia pasiva (ayudando a mover una mano tras despertar), o poniendo música del gusto del paciente, entre otras prácticas que puedan ayudar a la persona enferma.
Cabe destacar que entre estas medidas están también las de dar un paseo acompañado, en este caso por pacientes que llegan a estar meses y meses en el hospital y donde “pierden la orientación”. Si por ejemplo el paciente está intubado, enseñan a los familiares a cómo hablar con él, como acercarse a su campo visual e incluso llegar a saber si pueden tocarlo o no.
Así pues, el acompañamiento incluye un abanico muy amplio que ha pasado de ser con visitas de mañana o tarde de 15 minutos como mucho, a permitir que sean las 24 horas del día (en casos especiales y siempre que lo permita el facultativo), siempre que se respeten los horarios de aseo y las visitas médicas. Tales han sido los avances que se han realizado en la Unidad de Cuidados Intensivos, que facilitan la entrada y la intimidad en los últimos momentos de vida de un paciente, incluso con boxes individuales y con paredes opacas de cara a que sea un ambiente cómodo y respetado.
Por otro lado, también han destacado la amplitud horaria de la UCI, donde avisando previamente, se pueden llegar a realizar visitas que ayuden a compaginar la vida laboral de las familias. Eso sí, siempre con estrictas normas exigiendo el uso de mascarillas, batas y un correcto lavado de manos siguiendo todos los protocolos. A mayores, se podrían llegar a adaptar los horarios de higiene del paciente para que el familiar lo visite. En todo momento, la idea del acompañamiento de la persona enferma se torna como clave para la recuperación de la misma, facilitando que los familiares no vean deteriorada su salud mental.

Guiar tanto dentro como fuera del hospital
Desde la propia UCI se ofrecen dos sesiones mensuales, el primer y tercer miércoles de cada mes en horarios de tarde, siendo reuniones con grupos reducidos de cuatro o cinco familias que desde las 16:30 horas y durante una hora y media ganarán en bienestar psicológico, tendrán más seguridad clínica y sabrán cómo actuar en cada caso, además de resolver las dudas que haya. Eso sí, tienen que ser pacientes de larga estancia en el hospital de Salamanca, con un mínimo de una semana de ingreso.
Mediante carteles en las salas de espera, se va informando a las familias sobre cuándo serán las siguientes sesiones, que también suelen ser (y es preferible) con los cuidadores principales. Los propios sanitarios encargados de estas charlas seleccionan los lunes y los miércoles a las familias, todo a través de un cuestionario que pasan a los acompañamientos para así poder adaptarse de la manera más cercana y adecuada, personalizando incluso las temáticas y omitiendo las informaciones que pudieran causar más ansiedad.
Y es que las guías no solamente se dan para lo que ocurre dentro de la UCI, sino que orientan, sobre todo a familias que no viven en Salamanca, de hostales económicos, residencias y lugares de restauración, además de facilitar sábanas o duchas en el hospital en el caso de no contar con estos recursos fuera del centro sanitario.
Al ser Salamanca uno de los lugares de paso para cruzar de norte a sur la Península Ibérica, son bastantes las familias que tienen probabilidades de sufrir un accidente en nuestra provincia. Como ha ocurrido en otras ocasiones, familias de otros países de Europa o África han tenido que precisar cuidados intensivos, lo que ha hecho que el CAUSA facilite traductores para unos correctores cuidados, tanto al paciente como a los familiares.

De esta forma no solamente se tranquiliza a las familias, muchas de ellas pasando meses en la UCI, sino que en cierto modo se las educa sanitariamente, también, previniendo de esta forma cualquier tipo de acoso o episodio de violencia que se pueda dar. Asimismo, las charlas funcionan tanto como apoyo emocional entre las familias, como terapia de grupo, sabiendo que ayudarse mutuamente hace más fácil el camino a recorrer.
Cabe destacar que en la Unidad de Cuidados Intensivos trabajan más de 200 personas, entre todo el personal sanitario, con grupos de trabajo que lo componen unas 15 o 16 personas que siempre velan por la salud de los pacientes y sus familiares. Con estas charlas que ya han ayudado a casi treinta familias ha quedado demostrado que este programa es útil y que ha llegado para quedarse. Como es lógico, la estancia nunca es sencilla y encontrar una mano amiga en uno de los lugares más complicados del hospital de Salamanca siempre ayuda a que la recuperación sea más temprana. La UCI, con 'H', se torna como una gran posibilidad de cara a seguir mejorando la conexión y relación entre sanitarios, pacientes y acompañantes.



