Hacienda multará a aquellas personas que ingresen o retiren dinero en efectivo que no esté correctamente declarado. Para ello, la cantidad estipulada es de 3.000 euros, sea cual sea la procedencia, o cualquier pago que se realice con billetes de 500 euros, sin importar la cantidad.
A pesar de no tener que hacerlo nosotros mismos, los bancos están obligados a declarar todo tipo de dinero que se ingrese mientras la actividad supere los 3.000 euros. Todo esto para evitar cualquier tipo de blanqueo de capital. A esto, se le podría sumar el ingreso o la retirada de 1.000 euros de manera diaria.
A través del artículo 4 de la Orden Ministerial EHA 98/2010, los bancos tendrán que aportar una serie de datos entre los que se encuentran el nombre y apellidos de la persona que retira o ingresa efectivo, la cantidad, el número de cuenta y para qué se ha realizado la operación.
Aún así, cabe destacar que el hecho de no declararlo no genera una multa de forma automática debido a que son los bancos los que deben declarar de manera adecuada esta cantidad a la Agencia Tributaria. Es decir, las consecuencias negativas aparecen en el caso de entrar o salir de España con 10.000 euros o más sin acreditar un origen lícito, o al desplazar 100.000 euros dentro del territorio nacional. En ese caso, se intervendría de manera temporal los fondos, además de una multa de 600 euros o un máximo del 50 por ciento del dinero transportado.
Así pues, Hacienda endurecerá las medidas de cara a conocer la procedencia del efectivo que se decida ingresar o retirar para así luchar contra la economía sumergida del país.



