Alquilar tu piso implica de manera directa declarar esos ingresos a Hacienda siempre y cuando el conjunto de las rentas superen los 1.000 euros, todo esto tributando como rendimiento del capital inmobiliario que posea cada uno.
Eso sí, a pesar de tener que declararlo, se podrían deducir varios gastos que ayudarían a pagar menos impuesto, entre ellos reparaciones y mantenimiento, intereses de la hipoteca, IBI y determinadas tasas, gastos de comunidad, seguros, gastos de gestión inmobiliaria o la amortización del inmueble, según ha explicado Tax Down.
Además, cabe destacar que el pìso no tendrá que declarar se al cien por ciento en el caso de que el mismo se alquiler durante unos determinados días del año, por lo que solo habrá que declarar la parte proporcional.
Asimismo, las reducciones fiscales dependen del tipo y fecha de contrato. En el caso de que sean contratos anteriores al 26 de mayo de 2023, se reducirá al 60 por ciento. En contratos posteriores serán del 50 por ciento. Cabe destacar que podrían llegar al 60, 70 o 90 por ciento si la zona en la que vivimos se ha declarado como tensionada. Añadido a esto, las deducciones están pensadas para aquellos alquileres destinados a viviendas habituales, no para aquellas que sean de alquiler turístico o por determinadas temporadas.
Por otro lado, en el caso de compartir propiedad con otra persona, cada uno tendrá que declarar la cantidad proporcional, identificando correctamente en la renta el inmueble con la referencia catastral.
Como ha explicado Tax Down, no declarar el alquiler supondrían multas que podrían ir del 50 al 150 por ciento de la cantidad no ingresada. En definitiva, se tendrán que declarar los alquileres cobrados, restando los gastos que Hacienda permite. En el caso de que sea una vivienda habitual y si se cumplen todos los requisitos, se tendrían que aplicar las reducciones correspondientes.



