Hace dos meses parte de los sanitarios salmantinos se reunían ante las puertas del Hospital Clínico para despedirse de la que, durante toda su carrera, en el caso de algunos profesionales, había sido su casa, donde Francisco Román, celador durante 47 años, apuntaba que en ese mismo hospital tanto él como muchos de sus compañeros habían visto nacer a sus hijos o fallecer a sus padres e inclusive habían afrontado situaciones críticas como la pandemia recientemente vivida.
Una despedida que por entonces no contentaba a muchos al ser “simbólica” y al no haber contado con el respaldo absoluto por parte del departamento de gestión del propio hospital.

Este jueves, 2 de junio, el edificio ya se encuentra rodeado de maquinaria de destrucción bajo la orden de derribo del edificio en su totalidad, desde que en abril se iniciara el proceso de desalojo de personal y material, junto a los respectivos traslados al nuevo complejo y desde que diera comienzo el pasado 16 de mayo.
Una vez comenzada la demolición, el plazo para que concluya la obra se podría extender entre seis y nueve meses. En su lugar está previsto la construcción de un nuevo edificio de consultas que podría inaugurarse entre 2023 y 2025. No obsante, cabe recordar que el hospital no es quien se encarga de los plazos de las obras sino de una revisión periodica con la empresa encargada para velar porque se mantengan las medidas preventivas.




