Las asistencias técnicas y las actividades preventivas y de formación coparon más de la mitad del total de actuaciones realizadas por los Bomberos durante 2018. De esta manera, las primeras sumaron 574, mientras que las segundas, llegaron a las 565.
Referente a las asistencias técnicas, 101 se debieron a consolidaciones y saneado de construcciones o estructuras, 84 actuaciones por riesgos de la naturaleza, 73 emanaciones de gases o productos peligrosos, 58 aperturas de puertas sin riesgo, 43 achiques, contenciones o desatascos de agua, y el resto por asistencias diversas, falsas alarmas o sin intervención.
Destacable es, en este caso, el extenso número referente a los riesgos de la naturaleza debido a los episodios de fuertes lluvias, que superaron en esta ocasión a las intervenciones correspondientes a gases y productos peligrosos como los derrames de aceites y combustibles de vehículos siniestrados en accidentes de tráfico, escapes de canalizaciones de gas o similares.
Las actividades preventivas y las acciones formativas, por su parte, constituyen una faceta fundamental en la que se sustenta la actuación de cualquier servicio de prevención, extinción y salvamento, según comentan en la propia Memoria, puesto que redundará en evitar la aparición de las emergencias o en controlar las consecuencias de las mismas si las personas que dan la alarma son conocedoras del modo de actuación en cada caso.
Así, de las 565 actividades realizadas, la mayoría se deben a las prácticas de maniobras comenzadas el pasado mes de mayo y que han disparado las cifras en 2018. Por su parte, hubo también 95 acciones de información y educación pública, 54 revisiones operativas de hidrantes, 43 reconocimientos y evaluaciones de situaciones, 21 retenes de prevención por distintos acontecimientos, 16 inspecciones técnicas de comprobación de la normativa de prevención, 2 simulacros informáticos en el centro de control y 2 simulacros operativos de emergencias.
El programa de prácticas/maniobras, implantado desde el mes de mayo, tiene como finalidad mejorar la eficacia de las intervenciones del operativo, incidiendo en los protocolos que ya se han actualizado e implementado en el servicio (actuación ante incendio de vivienda y en caso de accidente de tráfico).
La revisión de la red de hidrantes, por su parte, pretende garantizar su operatividad y, en caso de comprobar un mal funcionamiento, comunicarlo al servicio de aguas con el que se ha acordado compartir y unificar las bases de datos de hidrantes.
Las actividades de información y educación pública incluyen charlas en los colegios y las campañas de prevención para mayores. En las primeras se hace entrega a los alumnos de material divulgativo con instrucciones sobre cómo evitar incendios y actuar en caso de que se produzcan. En cuanto a los mayores, la parte divulgativa se completa con la entrega de un detector de humos para instalar en las viviendas, que ha demostrado su eficacia para disminuir en cerca de un 70% la mortalidad en los países donde ya es obligatorio (Francia e Inglaterra).




