La creciente incorporación de la mujer a todos los ámbitos económicos, sociales y culturales ha sido una de las principales transformaciones del último siglo. Y la presencia y liderazgo de la mujer en la profesión farmacéutica es un buen ejemplo de lo mucho que gana toda la sociedad con ese avance.
Sin embargo, todavía subsisten en nuestra sociedad comportamientos y actitudes incompatibles con nuestro modelo de convivencia. En este sentido, la violencia de género constituye una grave violación de derechos humanos y la máxima expresión de la desigualdad, que exige un compromiso activo por parte de todos hasta que se consiga su completa erradicación.
Y es esta una meta que cuenta con el apoyo, respaldo e implicación de toda la Organización Farmacéutica Colegial y la voluntad de los más de 75.000 farmacéuticos y farmacéuticas colegiados y la red de 22.102 farmacias comunitarias de participar activamente en diferentes iniciativas que permitan avanzar en esa dirección, especialmente en todo lo relacionado con el apoyo a las víctimas de la violencia machista.
El Protocolo de actuación de la Farmacia Comunitaria ante la Violencia de Género es fruto del consenso y trabajo conjunto entre la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, y su vocación es ser una herramienta que facilite y guíe los pasos de los farmacéuticos ante cualquier forma de violencia y malos tratos por razón de género.
El objetivo general de este protocolo es establecer una pauta de actuación normalizada y homogénea para el personal de las farmacias a efectos de detección precoz y actuación ante posibles casos de violencia de género, orientando al personal farmacéutico para que, ante una situación de violencia de género, facilite la información necesaria a las mujeres que acuden a una farmacia y requieran de atención integral –física, psicológica, emocional y social– por parte de recursos especializados.
Hablamos de cualquier forma de violencia y malos tratos por razón de género, ejercida contra todas las mujeres, incluidas las menores de edad, independientemente de quién sea el supuesto agresor. No Página 2| 2 obstante, aunque el personal de las farmacias podría conocer diferentes manifestaciones de violencia, las actuaciones que se proponen están más centradas en la violencia ejercida por la pareja o expareja, por ser las formas más comunes de su expresión.
El itinerario que tendrán que recorrer las víctimas hasta salir de esa situación de violencia será largo y complejo, pero siempre que lo necesiten, deben saber que la Farmacia quiere ser punto de apoyo para todas ellas.




