Coraje, valentía y sobre todo solidaridad son algunas de las palabras que caracterizan a María, una salmantina de 24 años que se hizo donante de médula nada más cumplir la mayoría de edad.
Ella, es estudiante de psicología y en su caso se interesó más sobre este tema al llegar un día a la facultad y descubrir unas jornadas donde se informaba del proceso para donar. Allí mismo, se apuntó para que se pusieran en contacto con ella lo antes posible para comenzar el procedimiento.
La experiencia como donante para ella ha sido “muy gratificante. Me llamaron la primera vez cuando tenía 19 años me hicieron una prueba y luego no volví a saber nada hasta el año siguiente que fue cuando hice la donación”.
Las células madre de María han servido para que alguien pudiera superar una leucemia, un linfoma o un mieloma… pero, ¿cómo es el proceso que hay que seguir los días antes de donar? La joven explica que para poder hacer una donación “te dan como un tratamiento de cuatro días, que es como ponerse una inyección, y esto ayuda a que las células madre que viven principalmente en la medula ósea, en la parte interior esponjosa de ciertos huesos, salgan a la sangre y así cuando llegas a donar la meten como en una especie de circuito cerrado donde la máquina coge las células que los profesionales quieren y luego vuelve a entrar en tu cuerpo”.
En cuanto a los tipos de donaciones y cuantas veces se puede donar, María explica que hay dos tipos: “emparentadas que son las más comunes, ya que, es gente de tu familia y buscan a ver si hay alguien compatible, y después están las no emparentadas que es mi caso. Te apuntas y te llaman, una vez que se produce esto, te apartan del registro y te reservan para esa persona. En mi caso, he donado una vez médula para alguien totalmente anónimo y después he donado varias veces linfocitos, que es muchísimo mas sencillo”.
En Salamanca “hay muy pocos donantes, yo creo que la gente no lo hace más por desconocimiento del proceso. Se piensan que es una operación y que es algo como mucho mas complicado y no lo es. Por otra parte, también hay muchas personas que tienen miedo a las agujas. Estoy muy orgullosa de mí porque a raíz de yo donar y contarlo, se ha apuntado mucha gente y la mayoría jóvenes que es lo que se necesita”.
Con respecto a como quiso ser donante, María declara que “siempre me han gustado mucho los voluntariados entonces yo no me podía apuntar porque no tenía 18 años. Antes de cumplir los 18 yo ya sabía lo que era ser donante, porque me había informado por mi cuenta o por las redes sociales, pero no de una forma activa. Desde la Asociación Ascol siempre se han portado muy bien conmigo y me han explicado todo desde el principio”. Y es que ciertamente, esta asociación se encarga de contribuir al soporte físico, psíquico y social de las personas con enfermedades hematológicas y de esta forma, impulsar la lucha contra las hemopatías malignas mediante el desarrollo de actividades. El ámbito de gestión de Ascol es de carácter regional, y trabajan especialmente en el Hospital Universitario de Salamanca que es el Centro de Referencia para Trasplantes de Médula Ósea de Castilla León y Extremadura.




