Durante su visita a Salamanca este viernes, el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones ha hablado también en el Centro Provincial de Mando que coordina los incendios forestales originados en la provincia de datos, explicando que “este año llevamos 550 incendios”, de los que dice que 426 se han quedado en conatos, es decir, fuegos que no han superado una hectárea “porque se han identificado y se ha trabajado muy rápido en su extinción”.
Ha dicho así que “el sistema funciona de forma óptima, un 77% de conatos es una cifra muy relevante que mide la eficacia de un operativo”, También ha explicado que “llevamos un año de un daño forestal muy limitado. Estamos hablando de unas 1.600 ha afectadas durante todo el año, de las que solo 130 son arboladas”. Así ha apuntado que es una cifra que ha disminuido mucho desde hace 10 años, con un 98% menos de daño de arbolado y 89% menos de masa forestal quemada en general, aunque ha matizado que “nos queda mucho verano por delante, los riesgos existen y cada vez se incrementan más, y si a eso se unen vientos, altas temperaturas y tormentas eléctricas secas y de noche podemos estar en problemas”.
Respecto a los incendios que se combatieron en el año 2022 en Monsagro y la Sierra de la Culebra y de los riesgos en los que nos encontramos en la actualidad, el consejero de Medio Ambiente ha subrayado que “los riesgos dependen de las circunstancias. En el año 2022 ocurrieron circunstancias que nuestros técnicos, con más de 30 años de servicios nunca habían conocido. Esas circunstancias fueron de una sequedad y una falta de humedad absoluta que llegaba al 2%, con vientos erráticos, con rachas de hasta 70km/h, con tormentas secas que dejaban numerosos puntos de inicio del fuego, sumado a temperaturas muy altas”.
Insiste Suarez-Quiñones en que por entonces “se dieron un conjunto de factores que hicieron esos incendios en Castilla y León, en España, en Europa, EE. UU. o Canadá, como incendios de sexta generación que quedan fuera de la capacidad de extinción, que no son abordables, impidiendo que los medios humanos y las máquinas puedan trabajar”. No obstante, advierte de que estas circunstancias que se pueden dar siempre no ocurrieron el año pasado, ni tampoco este pese a las cuatro horas de calor que ha habido.




