Llegado el mes de septiembre son muchos los menores que por diversas cuestiones familiares se ven obligados a cambiar de colegio. Una transformación que supone el rompimiento de lazos afectivos con compañeros, profesores e inclusive con el propio centro. Para muchos alumnos este procedimiento que ya se encuentra en proceso en pleno mes de agosto llega a convertirse en un trauma que impide su realización social y como consecuencia de ello la académica.
Con el fin de conocer cuál es la mejor manera de afrontar este proceso para ayudar al menor tanto por parte de los padres como de los profesores y tutores. Este medio se ha puesto en contacto con la psicóloga, orientadora educativa y maestra, Celia Sánchez quien se ha encargado de desgranar en la siguiente entrevista cómo afecta este cambio realmente a los menores, su proceso y tiempo de adaptación, el papel que juegan los orientadores educativos y profesores. Además de los consejos más recomendables para minimizar los efectos de este brusco cambio, y su afectación en el rendimiento académico del menor.

P.: ¿Cómo afecta realmente a un menor ese cambio tan brusco de dejar atrás un centro educativo al que ya estaban adaptados, unos compañeros y a unos profesores?
R.: Todo cambio implica un proceso de adaptación a una nueva situación y para unas personas puede durar más tiempo y ser más complicado que para otras. Afrontar la nueva situación de cambio de colegio, generalmente, a las niñas y a los niños siempre les afecta.
La escuela es fuente de vivencias, valores, conocimientos y uno de los principales ámbitos que contribuyen a configurar nuestra personalidad, autoestima y relaciones interpersonales. Por ello, el cambio de colegio influye a nivel psicológico en niñas y niños pues se enfrentan a diferentes emociones, todas válidas, como puede ser miedo a lo desconocido, inseguridades, tristeza por romper lazos afectivos con amigas y amigos…
Pero no se puede predecir en qué grado afecta esta nueva situación, pues depende de cada niña y cada niño, de su edad, de su contexto familiar y social al igual que ocurre con las personas adultas ante un cambio en sus vidas. Por tanto, todas estas emociones que pueden sentir las niñas y niños son válidas, pero depende de cómo nos posicionemos las personas adultas ante la nueva circunstancia. Esta puede ser una oportunidad de aprendizaje para todas/as.
P.:¿Es mentira ese “mito” que dicen muchos adultos de que los niños tienen una fácil adaptación?
R.: Sí, puesto que hay niños a los que adaptarse a un nuevo centro educativo les supone un proceso complicado. Las personas adultas no acostumbramos a ponernos en el lugar de los niños y creemos que piensan y sienten igual que nosotros, y esto no es así. Por lo que es importante preguntarles cómo se sienten y explicarles la nueva situación.
Es cierto que, en la etapa de la infancia, los niños viven mucho más en el presente, en el aquí y ahora y se adaptan a lo que va surgiendo en cada momento pues no tienen tanta necesidad de control como las personas adultas ni hacen un juicio permanente sobre lo que está bien, lo que está mal y sobre cuál es la mejor manera de gestionar las situaciones. Su cerebro tiene mayor plasticidad cerebral y esto se traduce en la capacidad que tiene nuestro cerebro de adaptarse para aprender.
Pero todo esto no quiere decir que no necesiten un proceso de adaptación a las nuevas situaciones como es cambiarse de centro educativo. Por ello, es muy importante que desde la infancia se potencie la resiliencia que hace referencia a la capacidad de afrontar la adversidad y salir fortalecido/a. Esta capacidad se aprende por lo que debe practicarse y entrenarse y las personas adultas debemos educar con el ejemplo.
P.: En relación con la anterior cuestión, esa “fácil adaptación” a la que se refieren muchas veces los padres puede ser como una excusa que les esculpe de ese cambio al que se va a someter el menor…
R.: Normalmente, las familias que piensan que la adaptación a un nuevo colegio es sencilla y fácil para sus hijas e hijos no lo utilizan como una excusa, sino que desconocen las consecuencias que puede tener en su salud mental y física si esta adaptación tiene dificultades.
Por ello, es importante que las familias se planteen y entiendan que el cambio de centro escolar tiene que ser un beneficio para su hija/o y que esto suponga una mejora tanto para su vida personal como académica. Lo siguiente es plantearse porqué necesita dicho cambio y qué es lo que queremos y buscamos para nuestra hija/o.
El punto principal ante la decisión de cambio de centro es la motivación de nuestros hijos. La motivación y la emoción son motores de la conducta, sin éstas no hay aprendizaje por lo que es muy importante que los niños se encuentren en un entorno que eduque en la emoción, pues como afirma Francisco Mora (neurocientífico y docente) “el cerebro solo aprende si hay emoción”.
En muchas ocasiones las familias nos fijamos en que el cambio de centro coincida con un cambio de etapa educativa, pero a veces esta espero puede traer consecuencias negativas. No existe un momento idóneo ni concreto para cambiar a nuestras hijas e hijos de centro, sino que el momento es cuando vemos la necesidad de ese cambio y porque va a beneficiarles sobre todo en su bienestar personal, social y emocional. Si tenemos dudas al respecto, es recomendable acudir a las tutoras, tutores y profesionales de la educación que trabajan con las y los menores.

P.: ¿Cuánto tiempo suele durar el periodo de adaptación a nivel general?
R.: El periodo de adaptación no tiene una duración concreta pues depende de cada niña y cada niño, de la edad y de las situaciones familiares que las y los menores tengan.
Es importante que las familias estén atentas, sobre todo durante el primer trimestre en el nuevo centro, de cambios, comportamientos, emociones, actitudes que puedan tener sus hijas e hijos.
P.:¿Qué deben hacer los padres para minimizar los efectos de ese cambio?
R.: Es muy importante preparar con antelación el cambio de centro. Algunos aspectos que las familias pueden tener en cuenta son: comunicarle de forma honesta y clara la decisión de cambiarlo de centro. Se debe explicar cuáles son los motivos que generaron dicha decisión, sin ninguna clase de trabas o medias verdades, con la verdad y en un lenguaje apropiado para su edad.
También es importante resaltar lo positivo que va a traer dicho cambio. Por supuesto, sin mentir, no se les debe prometer lo que no se sabe con certeza. Otro aspecto es que las familias deben mostrarse seguras y confiadas en todo momento. Además, deben prestar atención a todo lo que siente y piensa su hija/o.
Es recomendable, involucrarse en el nuevo centro: conociendo al profesorado, inscribiéndose en diferentes actividades que se realicen en la escuela… Inscribir al niño o niña en actividades extra-curriculares es importante para favorecer relaciones interpersonales con sus nuevas compañeras/os de clase y de esta forma continuar con las aficiones que tenía en el antiguo centro. Y también que las familias ofrezcan honestidad, estabilidad, comprensión y paciencia, pues se trata de un proceso que a veces es más lento de lo que muchas familias esperan.
P.:¿Durante el proceso de adaptación se recomienda la ayuda de algún orientador?
R.: Las orientadoras y orientadores educativos tenemos como una de nuestras funciones favorecer el desarrollo integral de todo el alumnado, sus potencialidades y atender a sus necesidades. Por tanto, es muy importante el asesoramiento de profesionales de la Orientación Educativa en los procesos de adaptación.
En los Centros Educativos de Infantil y de Primaria participamos, a través de los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica, en la elaboración de Planes de Acogida para nuevo alumnado, en el Plan de Orientación y Acción Tutorial con diferentes programas preventivos e inclusivos llevados a cabo por el profesorado del centro.
Si hay alumnado que tiene dificultades en el proceso de adaptación al nuevo centro, intervenimos de forma directa con las/os menores, familias y profesorado.

P.: En una situación como ésta, cuando un alumno viene nuevo, ¿qué papel juegan los profesores o al menos el tutor en el proceso de adaptación?
R.: El papel que ejercen las tutoras y tutores en Infantil y Primaria es primordial para el desarrollo y adaptación del alumnado en el nuevo centro. Además, a través de las tutorías se favorece la participación e interacción del nuevo alumnado con el grupo-clase. Es fundamental trabajar con el alumnado la educación emocional y concretamente la resiliencia adaptando las actividades y dinámicas a las edades del alumnado.
En definitiva, todo el profesorado del centro es importante en los procesos de adaptación y resulta fundamental la participación de toda la comunidad educativa en la vida del centro persiguiendo de este modo una escuela de calidad y equitativa.
P.:¿Es recomendable visitar el nuevo colegio antes del primer día de clase?
R.: Por supuesto. Las familias pueden acompañar a su hija/o un día a conocer el nuevo centro, los recreos, las instalaciones, las aulas… Si es posible, estableced una reunión con su futura tutora o tutor y si conocen a algún niño o niña que acuda a ese centro, fomentad un encuentro entre ellos/as para que pueda resolver sus dudas.
También es importante despedirse de lo anterior. Por ello, es aconsejable realizar una despedida con sus anteriores profesores y profesoras, amigas/os, compañeras/os. Algo que sea lúdico y afectivo donde se establezcan nuevas vías de comunicación, que le permitan a la niña o niño sentir que sigue siendo parte de ese grupo
P.:¿El rendimiento escolar podría verse afectado con el cambio?
R.: Cambiar de centro educativo supone en muchas ocasiones una readaptación al proceso de aprendizaje pues la metodología utilizada por cada maestra/o puede ser diferente y si el cambio es de una CCAA a otra puede haber aún más diferencias respecto a programas, materias etc.
Es recomendable hablar con la tutora o tutor sobre la situación del niño/a y acompañarle desde el inicio en este proceso. Además, no solo puede verse afectado el rendimiento escolar sino su desarrollo personal y social. Por ello, la comunicación con la niña o el niño es fundamental.
P.: Finalmente,¿cómo tendrían que actuar los padres en caso de que el niño tuviera dificultades en su adaptación?
R.: Existe diversidad en la forma en la que los menores se adaptan a un nuevo centro educativo. Algunos tienen dificultades y pueden tener consecuencias en su salud psicológica.
Algunos aspectos que las familias pueden tener en cuenta si sus hijas/os tienen problemas en la adaptación a un nuevo centro educativo son: ofrecerle un espacio y momento de atención plena, que sepa y sienta que puede hablar, transmitiéndole tranquilidad y seguridad; recoger señales que sirvan de medidor para conocer cómo se encuentra, escucharle emocionalmente, permitiéndole que exprese todas sus opiniones, ilusiones, dudas y miedos sin juzgarle; compartir con él o ella vuestras dudas e inseguridades, esto le ayudará a acercarse a vosotros/as y confesaros todo lo que fantasea y teme; comprenderle y respetar sus sentimientos, sin hacerle sentir mal por no encontrarse bien en la escuela; fomentar la relación con compañeras/os fuera del aula, realizando actividades con otras familias para que jueguen en otro entorno y sus lazos de amistad se fortalezcan; y pedir asesoramiento a la Orientadora u Orientador Educativo y a la tutora o tutor.




