El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca ha elegido como pieza del mes de octubre un histórico Renault Monaquatre de 1933. Este emblemático vehículo invita a redescubrir los orígenes de la marca francesa y aquella etapa en la que el automóvil comenzó a afianzarse de forma definitiva como un medio de transporte práctico, accesible y competitivo dentro del mercado de la época.
El modelo expuesto destaca por sus características técnicas de la época, dotado de una cilindrada de 1.964 cc, una potencia de 30 CV y una capacidad para alcanzar los 90 km/h de velocidad máxima. Considerado el sucesor natural del Primaquatre, este automóvil fue fabricado en la histórica isla Seguin, la firma pionera en implantar en Europa el innovador sistema de trabajo en cadena importado desde Estados Unidos.
Lanzado originalmente en 1931 dentro de la gama económica del fabricante, el Monaquatre convivió en el mercado con modelos tan recordados como el Vivaquatre, el Primastella y el Nervasport. Su concepción técnica y estética respondía a una clara filosofía de ofrecer un coche funcional y equilibrado en términos de calidad, precio y prestaciones mecánicas.
El ejemplar que ahora se expone guarda además una estrecha vinculación con la historia local, ya que su primer propietario fue un ganadero salmantino que lo condujo de manera ininterrumpida hasta 1958. En ese año, el automóvil pasó a manos de una vecina de Zamora que se lo regaló a su hijo. Su excelente estado de conservación ha permitido que llegue hasta la actualidad sin necesidad de afrontar restauraciones complejas, limitándose las intervenciones históricas a labores de pintura y tapicería.



