Niebla mental, trastornos del sueño, cansancio, sofocos y sudores nocturnos, irritabilidad y episodios de tristeza, dolores articulares, pérdida de masa ósea, hipertensión arterial, aumento de peso, cambios en la piel, caída del cabello, ... Estos son solo algunos de los síntomas que sufren las mujeres cuando la menopausia hace acto de presencia.
Esta etapa de transición biológica es una de las más desconocidas a pesar de que tiene un alto impacto de cambios fisiológicos que pueden afectar al bienestar y la salud de las mujeres. Este 18 de octubre, es el Día Mundial de la Menopausia, una jornada promovida por la Organización Municipal de la Salud, OMS, para concienciar y fomentar la investigación en una etapa crucial en la vida de la mitad de la población del mundo.
La mayoría de las mujeres comienzan a sentir síntomas entre los 45 y los 55 años, ya que abarca los años anteriores, perimenopausia, y los posteriores, postmenopausia. Muchos de esos síntomas, como los sofocos o la falta de sueño, son muy característicos de esta etapa y fácilmente reconocibles, sin embargo, hay otros que no son relacionados tan fácilmente con la menopausia. Síntomas que se pueden tratar, con los que no hay que aguantar y sobre los que se debe hablar abiertamente y poner luz a una etapa vital que toda mujer ha de pasar y que supone cambios drásticos en muchos aspectos de su vida. Por eso, lo mejor es acudir al especialista ya que en la actualidad hay tratamientos eficaces y adaptados que minimizan estos síntomas.
En el Hospital Universitario de Salamanca existe una consulta específica de menopausia que en los últimos años ha incrementado considerablemente el número de pacientes y, con ello, los especialistas asignados. Karina Mancinsidor es una de las ginecólogas que la atienden y reconoce que hace dos o tres años los casos que atendían eran sobre todo menopausias precoces o insuficiencia ovárica prematura, mujeres jóvenes que necesitaban terapia hormonal. También pacientes con una histerectomía o pacientes con síntomas muy severos. Sin embargo, el abanico de pacientes que acuden se ha diversificado y son muchas las que buscan volver a ser ellas mismas y encontrarse bien para no paralizar su vida durante esta fase.
Hablar de menopausia, de sus síntomas, de lo que le ocurre a la mujer ya no es tabú. Las mujeres se informan y ya no minimizan sus efectos, quieren saber qué pasa con su cuerpo y cómo aliviar la sintomatología. Quieren estar bien de nuevo. “Antiguamente los síntomas eran muy minimizados. Cuando hablas con pacientes que ya tienen 70 u 80 años que te cuentan que pasaban síntomas muy severos que afectaban mucho su calidad de vida, pero que lo asumían cómo que los tenían que pasar”, explica. Sin embargo, ahora “las mujeres vienen queriéndose sentir bien. Son mujeres que profesionalmente no quieren que esta etapa sea un parón. No quieren tener síntomas vasomotores que afecten al sueño y luego no puedan trabajar. También quieren sentirse bien un aspecto que a veces es poco valorado como la sexualidad”.
Buscan volver a encontrar el equilibrio, seguir trabajando con normalidad y tener calidad de vida y eso se consigue con un tratamiento. “Las pacientes de ahora vienen muy informadas, la mayoría saben que la terapia hormonal de la menopausia es segura”, afirma. Cuando una paciente llega a la consulta de menopausia del Hospital se evalúan todos los riesgos, se estudia la prevalencia que existe de menopausia y la terapia que mejor se ajusta a su historial y su situación. “Hacemos una historia clínica detallada valorando los riesgos familiares, personales, viendo todos sus estudios como mamografías, cribados de cáncer de cérvix, etc. hacemos una ecografía antes de empezar, analíticas para ver cómo está su perfil de colesterol, su perfil lipídico. Con todo eso ya les vamos ofreciendo tratamientos”, explica la doctora.
Pero ¿cómo determinar si una mujer necesita o no terapia hormonal? Los especialistas de la consulta de menopausia utilizan unos cuestionarios que analizan todos los síntomas y permiten determinar el nivel de afectación que tiene cada paciente. “A través de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia tenemos instrumentos que nos permiten medir en consulta el grado de síntomas que tiene la paciente”, asegura la doctora Mancinsidor. Así se determina si es un grado leve o más severo y si es propicio recetar terapia hormonal o algún otro tratamiento paralelo como fitohormonas.
Tratamientos con “muy pocas contraindicaciones”, explica ya que “ahora tenemos hormonas que son mejores que las que se usaban antes, son muy parecidas a las nuestras, las llamamos bioidénticas, y las vías de administración también han cambiado muchísimo. Ahora tenemos, por ejemplo, hormonas que las ponemos en la vía transdérmica, que es una vía más segura, que evita el paso hepático”.
Parches o geles que, en muchos casos, han sustituido a los comprimidos por vía oral y que se ajustan mejor a las necesidades de cada mujer y que se van adaptando a ellas a medida que pasa el tiempo, ya que en la consulta se hace seguimiento a todas las pacientes a lo largo del proceso, incluida la etapa de postmenopausia.
En definitiva, tratamientos que ayudan a volver a ser la misma de siempre, a poder descansar, a aliviar los sofocos, los dolores de articulaciones y a tener una vida sexual plena. Tratamientos que trabajan en tu cuerpo para que la menopausia no te incapacite ni altere tu vida, para que los cincuenta sean tu mejor momento.



