No está viviendo una situación fácil Venezuela. La oposición a Nicolás Maduro y su nuevo proceso de formar la Asamblea Nacional Constituyente, que pretende crear una nueva Constitución que dote de más poderes al presidente del país, demostró su fuerza el pasado sábado con una gran manifestación que acabó como las últimas protestas, en su mayoría estudiantiles, que se han producido en los últimos tiempos: con violencia.
Decenas de muertos han dejado ya estas revueltas que parecen no tener fin, como afirma Pedro Morales, un valenciano de descendencia venezolana pero criado en Salamanca y que forma parte de un grupo que ahora quiere formar la Asociación Venezolana Salmantina, “o de Salamanca, aún no tenemos definido el nombre”, que luchará de una manera más organizada y en la medida en que lo permita la distancia por los derechos humanos de los que más han perdido en el país.
Allí, de hecho, se encuentra su familia paterna y a través de sus testimonios y de aquello que todos pueden ver en las noticias, planteó un grupo en la red social Facebook que llevó a varias concentraciones que se han venido repitiendo hasta la fecha. En 2017, de hecho, ya se han producido cuatro “para dar a conocer la violación de derechos humanos, la gran crisis de Venezuela y concienciar a la sociedad sobre la situación de un país hermano”.
El proceso constituyente de la asociación está ya en su fase final y este grupo, formado por en torno a unas 50 personas, ya piensa en cómo ayudar a su pueblo, de manera directa o indirecta. “Una vez que nos formemos como asociación nos será más fácil el contacto con los medios para dar a conocer iniciativas que ayuden al colectivo venezolano. Lo primero sería contactar con otras asociaciones para poder enviar alimentos y medicamentos, bienes muy difíciles de conseguir allí”.
No en vano esto ha sido también un hecho importante en las revueltas venezolanas. “Está muriendo la gente porque hay medicación que no tiene”, comenta Pedro Morales, que también recuerda que esta grave situación de falta de bienes esenciales, o su consecución por un valor seis veces mayor, procede de un sistema corrupto que llega hasta las elecciones. De hecho, incluso cuando la oposición tiene la mayoría en la Asamblea Nacional, “Nicolás Maduro se inventa algo para conseguir más poder”.
Otros problemas llegan con la moneda, el Bolívar, totalmente devaluada y fuera de comercio a nivel mundial, uno de los hechos también por las que no hay capital extranjero en un país con muchas materias primas, entre ellas el petróleo. “Se trata de una ineptitud del Gobierno y a través de elecciones no es viable que cambie. Se necesita una intervención extranjera pero no debe interesar”.
Los bajos sueldos, “en torno a 20 o 30 euros al mes”, que provocan una gran economía sumergida como los llamados buhoneros, la corrupción y chantajes y una “gran inseguridad, provocada en su mayoría por las necesidades económicas de la gente”, es lo que la asociación pretende mejorar desde una distancia casi insalvable. Y es que, además, la aduana es difícil de traspasar en momentos, debiendo hacerlo con bolsas de medicamentos y alimentos envueltas en ropa y en paquetes pequeños, además de a personas naturales, ya que a empresas lo decomisarían.




