Quien tiene pueblo tiene un tesoro, bien lo saben los que pudieron escaparse a uno durante la pandemia. Lo mismo puede aplicarse a quien tiene un huerto. Disfrutar de productos de temporada y cultivados por uno mismo puede ser una satisfacción y un ahorro y son muchos los que cada vez se animan a sembrar sus propios tomates, calabacines o pimientos. Eso no significa que el trabajo tenga sus resultados óptimos, porque la horticultura tiene su misterio y el clima o las plagas influyen, pero esta moda gana adeptos.
La mayoría de los pueblos de la provincia tienen terrenos que en su momento fueron huertos familiares. Un recurso que durante las últimas décadas del siglo XX fue un salvavidas para muchas familias que ahorraban cultivando un huerto. Eso, que era una necesidad, ahora es un hobby que, aunque pueda suponer una ayuda a la economía familiar, está más destinado al ocio y el entretenimiento y que en los últimos años ha proliferado en los pueblos más grandes.
Contrariamente a lo que ocurría antes, es en los pueblos más pequeños donde los huertos familiares están abandonados bien por la falta de población que los cultive o bien porque ya no se necesitan los terrenos públicos para ello. Pero ¿realmente la proliferación de huertos es ocio o es un negocio?

Si preguntamos a los hortelanos profesionales de la provincia la duda crece ya que ellos consideran que es una especie de competencia desleal, sobre todo en el caso de huertos cultivados en terreno público. Si preguntamos a los ayuntamientos que los han puesto en marcha estas iniciativas aseguran que cumplen una función más social. La duda existe, sobre todo porque entre los usuarios de los huertos siempre revolotea la sombra de la venta de los productos que recogen, algo que están prohibido para los que explotan un huerto sin tener licencia comercial o ser profesional.
En Salamanca capital y su alfoz los huertos se han convertido en una moda que ha proliferado en la última década, pero, sobre todo, en los últimos años. Exceptuando Cabrerizos, donde la horticultura está muy arraigada o Villamayor, que todavía mantenía un terreno como huertos públicos, los huertos familiares ya no tenían presencia hace dos décadas. Santa Marta de Tormes fue la primera localidad que abrió huertos de ocio, pequeños terrenos en los que solo se podía cultivar de forma ecológica para autoconsumo y Carbajosa de la Sagrada se sumó enseguida a esta moda ofreciendo a los adjudicatarios de los terrenos además del terreno, la caseta donde guardar los aperos. En la actualidad, el alfoz suma más de un millar de parcelas públicas destinadas a ellos y es algo que preocupa especialmente a los profesionales del gremio de la horticultura.
La apertura por parte del Ayuntamiento de Salamanca de la Lonja de los Huertos, junto a los más de 600 huertos de ocio que ha abierto en Salas Bajas ha disparado la cifra de huertos en este entorno urbano y semiurbano que supone el cinturón a la capital. Algo que ha levantado alertas entre los profesionales que califican de “competencia” la proliferación de terrenos con apenas coste alguno y construidos con dinero público. “En la lonja está prohibido vender”, asegura un productor de Cabrerizos pero “no sabemos si en un futuro esto cambiará, aunque eso solo es uno de los problemas que tenemos. Hay gente que tiene un terreno con huerto y eso lo ha habido toda la vida, pero que un ayuntamiento público te ponga el suelo, el agua y todo al final, si esto sigue yendo a más, es un problema porque las ventas se resienten”.

“Lo único bueno es que son parcelas pequeñas, pero es una barbaridad lo que cuesta a las arcas públicas ponerlo y mantenerlo mientras que los profesionales cada vez tenemos más trabas”, afirma.
Desde la cooperativa Hortelanos de Salamanca también muestran su preocupación ante el aumento de huertos de ocio y mantienen un control para comprobar que no haya ventas que se conviertan en competencia desleal. “Hay gente que siembra solo un producto o dos y eso, cuando da, da más que para el autoconsumo”, aseguran desde la entidad.
La mayoría de los ayuntamientos que tienen en marcha proyectos de huertos de ocio penalizan con sanciones, como la retirada de la explotación, la venta de los productos de los huertos familiares y en la Lonja de los Huertos salmantina también está prohibida, aunque no el trueque de productos entre usuarios. “Profesionales quedamos muy pocos, se va jubilando la gente y no hay relevo porque económicamente no es no viable y eso trabajando muchas horas, estas cosas no ayudan”.
Una queja que, en el caso de Cabrerizos, zona de huertas y producción de verduras, se extiende también a un malestar que ha hecho que los productores de la localidad no hayan participado en la Feria de la Huerta ya que “económicamente no es que nos suponga mucho y durante dos años no han contado con nosotros para nada, es una forma de reivindicarnos también”, concluye y añade que: “Además en el caso de Cabrerizos hay gente de Salamanca o de otros pueblos que tiene un huerto y eso antes no pasaba, solo era para empadronados. No nos parece justo”.
Salamanca oferta 617 huertos y está construyendo otros 79. El Ayuntamiento no descarta nuevos proyectos en otras zonas en el futuro si hay demanda. Por su parte Villamayor tiene 83 parcelas, Carbajosa de la Sagrada 130, Santa Marta cuenta con 46 parcelas y Castellanos de Moriscos con una veintena.




