El pasado 27 de febrero de 2026, el Juzgado de lo Contencioso número uno ordenaba el cierre del pipican situado junto al Centro de Artes Escénicas y de la Música de Salamanca, todo esto por las molestias causadas a raíz de los ladridos de los perros y sus dueños, como exponía la sentencia.
Para remontarse a los inicios de los hechos tendríamos que situarnos en 2023, donde se instaló un área de recreo para perro en la zona del paseo Padre Enrique Basabe y en la calle La Milagrosa, lo que comenzaría a levantar las críticas por parte de algunos vecinos de las comunidades colindantes.
Este lugar conocido como el pipican del barrio de La Prosperidad, algunos de los dueños han querido enviar una carta para dar a conocer su malestar y poner en conocimiento de la ciudadanía de la capital del Tormes cuáles eran algunos de los hechos que habrían ocurrido.
La carta firmada por 'Los Perretes de la Prospe'
Estimados vecinos:
Nos ponemos en contacto con este medio a raíz de la publicación de la noticia sobre la sentencia judicial por la que se ordena al Ayuntamiento de Salamanca clausurar el pipican
del Barrio de Prosperidad (CAEM) atendiendo a las molestias ocasionadas por el ruido que provocan los canes y sus dueños.
En primer lugar queremos dejar constancia de que esta situación se lleva "cocinando" desde hace un par de años.
Se han denunciado públicamente las constantes amenazas verbales, y gritos por parte de dos o tres vecinos del edificio Príncipe Vergara, los cuales además han realizando
grabaciones y fotografías a los vecinos usuarios de este parque desde sus ventanas, o fingiendo hacerlo a modo (a nuestro entender) de intimidarnos, algo que se comunicó a la Policía Local de Salamanca el mismo día en que requerimos su asistencia al resultar una perrita, Jana, intoxicada.
Se han denunciado también en ese mismo espacio temporal, envenenamientos que han afectado a nuestros peludos.
El Ayuntamiento de Salamanca ha sido conocedor a través de Medio Ambiente de la situación de tensión generada y su solución ha sido la de colocar un cartelito disuasorio estableciendo un horario de uso.





