Con la entrada en vigor de la ley educativa LOMLOE en el año 2020, la importancia de la educación sexoafectiva se ha impuesto como uno de los temas prioritarios en los centros educativos de Salamanca. No obstante, tres años después los abusos y agresiones sexuales, así como las enfermedades de transmisión sexual, continúan dándose entre menores de edad, un problema que se ha incrementado en el entorno digital a través de la pornografía, perpetuando mitos y roles de género.
Los colegios e institutos salmantinos no cuentan con una asignatura como tal para abordar este tema, sin embargo, incluyen “planes de manera transversal”, ha explicado María José Martín Vicente, defensora del profesor en Castilla y León, que se tratan durante las tutorías o con charlas y talleres organizados por diferentes asociaciones.
“La labor depende de la autonomía de los centros”, la cual desarrolla el equipo directivo junto con el departamento de orientación.
¿El sexo sigue siendo un tema tabú?
Pese a los avances sociales, actualmente el sexo y la sexualidad continúan siendo un tema tabú en la sociedad. “Se trata de la salud en general, salud mental y física”, ya que la finalidad es incitar a que “todo se viva con naturalidad” y prevenir, en la medida de lo posible, “problemas de autoestima, de identidad o de bullying” entendiendo que “es válido y sano”.
Estos programas educativos tienen por objetivo “trabajar temas sobre identidad sexual, ofrecer una ayuda durante el desarrollo en la adolescencia y valorar la diversidad familiar”, los cuales pretenden “formar, no adoctrinar” y donde las familias juegan un papel “importante”, que muchas veces no ejercen porque “no quieren tratar determinados temas” al ser “más tradicionales o conservadoras”.
No obstante, “no hay que poner una edad” para hablar sobre sexo con los menores: “Es un proceso evolutivo y a cada edad hay que hablar de unos temas”.
Además, estas conversaciones pueden ayudar a identificar un abuso sexual o una relación de maltrato y a acabar con los mitos románticos sobre la primera vez y las relaciones sexoafectivas, entre otros.
Se ha producido “un mal uso y abuso de la información”
A pesar de estos programas y de todas las campañas de sensibilización fuera y dentro de las aulas, lo cierto es que los abusos y las agresiones sexuales continúan produciéndose y el contagio de enfermedades de transmisión sexual están experimentando un aumento.
En cuanto a las infecciones, María José Martín lo relaciona con un exceso de confianza, ya que los menores tienen a su alcance la píldora del día después o las pruebas de embarazo y tienden a pensar que “eso a mi no me va a pasar”, olvidando otros riesgos como las ETS, debido al “mal uso y abuso de la información”.
“Cada vez vienen más jóvenes y excusándose en que no son para ellas”, aseguran las farmacéuticas salmantinas a Salamanca24horas sobre la venta de estos productos. “Hace unos años, cuando se necesitaba receta, notábamos que las chicas venían más preocupadas o con vergüenza”, a quienes solían dar una serie de pautas y recomendaciones sobre el uso y efectos secundarios de la pastilla del día después, pero “ahora ya lo saben todo” porque “casi siempre la han tomado más de una vez”, algo que supone “una bomba de hormonas” que no es “sano a largo plazo”.
En relación a la violencia sexual, el problema radica en la “baja tolerancia a la frustración” que padecen niños y adolescentes, con una generación de padres que “no les dicen que no a sus hijos” y por tanto, no aprenden a asimilarlo. “Si a un niño lo estoy educando que no le puedo decir ‘no’, a los 18 años no va a entender que 'no es no', aunque debería entenderlo perfectamente”.
La pornografía “se nos ha ido de las manos”
Educar en salud sexual es necesario en una sociedad donde la información es inmediata y en muchas ocasiones “no da lo adecuado”.
“Durante la adolescencia todos hemos buscado y todos hemos tenido dudas”, lo ideal es resolverlas “normalizando e informando” de forma específica y con conocimientos del tema.
Es innegable que la industria del porno y las redes sociales han influido en una sexualidad tóxica entre los menores, debido al escaso control que existe en el contenido al que acceden, donde la mayoría de las plataformas son gratuitas y muestran “un sexo que no es normal”.
La pornografía “se nos ha ido de las manos”, pero “lo que no podemos es cerrar los ojos” si no “educar para usar lo que hay”, concluye la defensora del profesor.




