Pocas formas más bonitas hay de homenajear la memoria de un padre que su hija subiéndose al escenario de uno de los grupos más míticos de la historia para cantar una de sus canciones favoritas.
Esto ha pasado en Dublín, cuando la salmantina María López pidió a través de un cartel que si podía subirse a cantar un tema con ellos, “Rose Tattoo”. Y es que a veces los sueños se hacen realidad, y esto se cumplió en el concierto de los Dropkick Murphys.
Así ha quedado plasmado en una publicación de la famosa banda: ”Nos dimos cuenta de que una joven, en la primera fila, tenía un cartel que decía ‘Puedo cantar Rose Tattoo con vosotros, era la canción favorita de mi padre’. No podríamos negarle a una joven la oportunidad de honrar a su padre de una manera tan bonita”.
Hace cuatro años, el padre de María falleció de cáncer, y ha sido esta una de las oportunidad más hermosas que se podría dar, y no solo cantando la canción, sino con el público coreando el nombre del mismo, “Fede”, y con Al Barr tranquilizándola momentos antes con un: “No te preocupes, disfruta”.




