Con solo 17 años, Sara Lázaro ha conseguido un resultado al alcance de muy pocos. Esta alumna del Colegio María Auxiliadora-Salesianos de Salamanca ha obtenido un 13,860 en la PAU, una calificación que la sitúa entre las mejores estudiantes de Castilla y León y la convierte en la nota más alta de Salamanca.
La noticia la recibió en casa, junto a su madre. “Cuando entré a ver la nota me sentí muy contenta e ilusionada”, recuerda. Aunque sabía que los exámenes le habían salido bien, nunca imaginó que acabaría encabezando la clasificación provincial. “Esperas tener una buena nota, pero ser la mejor es algo que nunca te planteas”, reconoce.
Su trayectoria académica ha estado ligada desde siempre al mismo centro educativo. Desde la guardería hasta segundo de Bachillerato, Sara ha crecido en las aulas de Maux, donde ha construido no solo su formación académica, sino también buena parte de sus amistades y experiencias personales.
La reacción de quienes la rodean no tardó en llegar. Su familia recibió la noticia con orgullo y emoción, mientras que una de sus amigas fue la primera en avisarla de que su nombre ya aparecía en los medios como la mejor nota de la PAU de Salamanca. En el colegio tampoco faltaron las felicitaciones. Profesores y compañeros celebraron un resultado que es fruto de años de constancia y trabajo.
Lejos de fórmulas mágicas, Sara atribuye su éxito a una preparación basada en la disciplina diaria. Durante todo el Bachillerato procuró llevar las asignaturas al día y afrontar cada examen con la sensación de haber estudiado todo lo necesario. Esa constancia le permitió llegar a los meses decisivos con una sólida base.
“En mayo me centré en repasar todas las asignaturas un poco cada día”, explica. Las jornadas de estudio fueron intensas. Durante el curso dedicaba las tardes a preparar las asignaturas y llevarlas al día y, en la recta final, las horas se multiplicaron. Sin embargo, asegura que nunca se obsesionó con contabilizar el tiempo exacto. Más importante que las horas era la organización.
Entre sus técnicas de estudio destaca una especialmente sencilla como son los esquemas declarando que “me gusta tener toda la información visualizada en una sola hoja para los últimos repasos”, cuenta. Un método que le ayudó a ordenar conceptos y afrontar los exámenes con mayor seguridad.
Porque si algo estuvo presente durante aquellas semanas fueron los nervios. Más que el agobio por la cantidad de contenido, Sara recuerda la presión que supone enfrentarse a una prueba que lleva años visualizando como meta final del Bachillerato “la PAU era el objetivo que tenía delante desde hacía mucho tiempo y verla cada vez más cerca me ponía muy nerviosa”, admite.
Ese nerviosismo se hizo especialmente evidente en el primer examen. La prueba de Lengua fue, para ella, la más complicada, aunque no necesariamente por su dificultad académica. “Era la primera y llegué muy nerviosa”, declara. A medida que avanzaban las jornadas y comprobaba que todo estaba saliendo según lo previsto, la tensión desapareció. Filosofía la afrontó ya con más tranquilidad y el último día acudió prácticamente sin nervios. Entre las asignaturas que mejor recuerda por su comodidad destacan inglés y Biología.
Ahora, con la PAU superada con brillantez, Sara tiene claro cuál será su siguiente paso y es estudiar Medicina. Es una vocación que la acompaña desde pequeña y que relaciona directamente con su deseo de ayudar a los demás ya que según indica “me apetece investigar en este ámbito y dedicarme a la salud, que al final es lo más importante que tenemos todos”, afirma.
Convertirse en la mejor nota de Salamanca supone para ella una satisfacción añadida. Más allá del reconocimiento público, lo interpreta como la recompensa a muchos años de esfuerzo constante. “Me enorgullece mucho representar a Salamanca con este resultado”, asegura.
Al mirar atrás y pensar en todo lo vivido durante este último curso, Sara resume el año, con una idea sencilla pero significativa y es disfrutar de los pequeños momentos cuando no estaba estudiando y aprovechar al máximo el último año en el centro que ha sido su casa desde la infancia.
Y si de algo está convencida es del consejo que daría a quienes afrontarán la PAU el próximo curso: trabajar de forma constante y confiar en las propias capacidades. “Si llevas las cosas al día, llegas a mayo para repasar y no para aprenderlo todo de nuevo. Y, sobre todo, hay que confiar en uno mismo porque al final todo sale bien”, finaliza.




