Hace cincuenta años era impensable atisbar la cantidad de cámaras que nos rodean de cara a realizar funciones que van desde la propia seguridad ciudadana hasta el control del tráfico o el conteo de peatones. Toda una serie de mejoras tecnológicas que han ido mejorando sus características con el tiempo para estar al servicios de los viandantes y conductores de cualquier tipo de vehículo.
Salamanca no se queda atrás, y es que desde hace años, se han ido implementando diferentes tipos de cámaras destinadas a todo tipo de actividades. Desde los radares más comunes y conocidos donde se identifica el modelo del vehículo, el color y la matrícula, hemos pasado a sistemas tan minuciosos que cuentan cada una de las personas que entran en un espacio para evitar superar el aforo de seguridad.

El Ayuntamiento de Salamanca ha apostado por aplicar esta tecnología al servicio de la seguridad vial, la seguridad ciudadana y la protección del patrimonio, con sistemas que combinan la eficacia operativa con la protección de la privacidad de los ciudadanos.
Eso sí, son muchos los estilos de cámaras que se han puesto en funcionamiento en Salamanca en los últimos años, siendo uno de los últimos modelos el situado en un semáforo del paseo de Canalejas, donde fotografiará imágenes en alta resolución del interior del vehículo, además de poseer más alcance de cara a aquellos conductores que comentan infracciones (en pruebas de momento y estudiando su adquisición).
Entre las cámaras que nos encontramos en la capital del Tormes están algunas para proteger los bienes patrimoniales; controles de acceso y lecturas de matrículas; red de control de tráfico; drones de vigilancia; o sistemas específicos de control de aforo. Todas ellas con funciones diferentes que sirven, en todo momento, para proteger a la ciudadanía.
Cámaras que protegen los bienes patrimoniales
Para conocer el origen de las mismas tenemos que marcharnos hasta 2009, cuando el máximo representante del gobierno del Ayuntamiento de Salamanca era Julián Lanzarote. Por aquel entonces, se implantó una de las medidas que servirían tanto para conocer qué ocurría en el centro de Salamanca, como para amedrentar a aquellas personas que querían realizar un acto delictivo contra el patrimonio charro.
Para ello conviene dividir cuatro zonas diferenciadas: por un lado el casco histórico, por otro lado el perímetro exterior y los soportales de la Plaza Mayor, la cubierta del ágora de Salamanca y el Puente Romano. Estas cámaras sirven como función disuasoria frente a todo tipo de daños públicos. Cabe recordar que este tipo de cámaras solamente sirven como circuito cerrado, sin difundir las imágenes y estando el acceso restringido al requerimiento judicial o policial.
Primeramente destacan aquellas que están distribuidas en los paseos del Progreso y San Gregorio; plazas del Mercado, Monterrey y Anaya; calle Úrsulas; Fonseca; Rúa Mayor; Patio de Escuelas; o en la plaza del Concilio de Trento como sistemas de protección. A estas se suman otras como las situadas en el recinto pórtico de la Plaza Mayor, además de los accesos, y otra más que sirven como panorámica de la Plaza Mayor, situada en el techo de la misma y que vigila de cerca cada rincón. En el caso del Puente Romano, se buscó integrar las mismas en el entorno urbano con cobertura en ambos extremos de la estructura.

Entre las acciones que han servido para dar con hechos delictivos se encuentran los del pasado mes de febrero en una de las estatuas de Xu Hongfei, donde un grupo de jóvenes manipularon la misma intentando robar una flauta de la escultura, lo que provocó que tuviera que salvaguardarse en las dependencias municipales y por ende, proponer para sanción al grupo de amigos.
Cámaras para controlar el acceso en zonas peatonales y Zonas de Bajas Emisiones
Otra de las cámaras situadas a lo largo y ancho de Salamanca son aquellas destinadas a la restricción y regulación del tráfico rodado en zonas de acceso limitado, diferenciada totalmente de la vigilancia general. De este estilo existen cuatro diferentes.
Una de ellas es la que mide el perímetro peatonal, con equipos de lecturas de matrículas en zonas para viandantes que permiten el acceso a los vehículos de carga y descarga, servicios de emergencia y públicos, residentes, titulares de plaza de garaje o huéspedes de establecimientos hoteleros del centro. Estas cámaras se pueden visualizar, por ejemplo, en los accesos a la Plaza Mayor de Salamanca.

Desde el pasado 1 de octubre de 2025, son otras tantas las cámaras que se utilizan para las Zonas de Bajas Emisiones, diferenciado las ZBE 1 y las ZBE 2. En el caso de las primeras eran las que medían los accesos a la zona monumental y ya multan desde la fecha mencionada anteriormente, mientras que la ZBE 2 lo hará desde que entren en vigor en 2029 con un total de 24 equipos que ya se encuentran instalados en la primera vía de ronda, en el tramo comprendido entre el puente de Enrique Estevan y la avenida Rector Esperabé, así como en las avenidas de Mirat y Carmelitas y en el paseo de San Vicente.

Las próximas que se vienen serán las de LPR de aforo en los principales viales, donde sustituirán a las espiras electromagnéticas soterradas en el firme y donde, a parte de contabilizar el número de vehículos, también tendrán lector de matrícula y de etiqueta ambiental.
Tráfico controlado tanto por patrullas policiales como por cámaras que miden todo tipo de aspectos
Está claro que el tráfico en Salamanca concentra gran cantidad de vehículos a lo largo del día. Son miles los que cruzan por cualquiera de las vías, por lo que regular el tráfico y controlarlo es clave para evitar todo tipo de incidentes. Estas, además, están integradas dentro de un contrato municipal de gestión global de todo el tránsito de vehículos, movilidad y transporte.
Son varios los tipos de cámaras que se han colocado en todas las vías de Salamanca, con utilidades diferentes. Entre las mismas sirven, por ejemplo, para reconstruir diferentes sucesos, como fue el de la conductora de un vehículo que se precipitó junto al hospital de Salamanca. Algunas de las cámaras se encuentran en Vía Helmántica, avenida Padre Ignacio Ellacuría, puente de la Universidad, Ramos del Manzano, Peña de Francia, avenida de Salamanca, Los Cipreses, Reina Berenguela y Fernando III el Santo. En otros puntos, se han instalado algunas de 360 grados para controlar todo el campo de visión.

Además, en cuanto al tráfico también se colocaron otro tipo de cámaras en radares pedagógicos, que no multan pero logran disuadir al conductor de alcanzar grandes velocidades. En este aspecto, existen un total de 32 por toda la capital del Tormes.

Hace tan solo unas semanas, se comenzaban a instalar otro tipo de cámaras diferentes, las de San Pablo y la plaza de Colón, que servirían como señalización avanzada dirigida a advertir del giro de vehículos de grandes dimensiones.

A todas estas se suman algunas como las del paseo de Canalejas y las pruebas técnicas que se están llevando a cabo con cámaras de alta resolución con más alcance de visión (que todavía no multan); así como los radares de tramo, en los puentes de la ciudad (al ser infraestructuras esenciales); cámaras en paradas de bus con Inteligencia Artificial o cámaras que van directamente al centro de control que convergen en la sala de monitorización del área de Tráfico, ubicada en las dependencias de la Policía Local, desde donde se realiza el seguimiento de incidencias como retenciones, accidentes o incidentes de circulación.

En algunos de los semáforos de la capital, de cara a una mayor fluidez del tráfico, se han instalado una serie de cámaras que ajustan de forma dinámica el tiempo de cruce asignado a los peatones en función del número de personas detectadas en el paso. Por otro lado, también se encuentran otras que sustituyen al pulsador manual en algunos pasos de peatones semaforizados detectando la aproximación de un peatón y activando automáticamente la solicitud de cruce (como la de la imagen anterior).

Drones y sistemas de control de aforo
Por un lado nos encontramos las aeronaves no tripuladas, conocidas comúnmente como drones, en donde se incorporan dispositivos de vigilancia con aplicación específica al control de vertidos incontrolados de residuos de construcción y demolición en el entorno periurbano.

Por último, cabe destacar las cámaras de control de acceso a la Plaza Mayor que sirven para medir el aforo. Estos están en cada punto de acceso al recinto, siendo estos los arcos de la calle Toro, San Pablo y Prior; pasajes de la Caja de Ahorros y del Coliseum. Las doce unidades tienen un acabado cromático adaptado a la catalogación patrimonial, con funciones como la mencionada anteriormente y otras como el seguimiento de la circulación de vehículos y el refuerzo de la protección patrimonial frente a incidencias de fin de semana. Cabe destacar un aspecto, y es que las unidades de vigilancia solo pueden activarse en actos autorizados por la Subdelegación del Gobierno de España en Salamanca.




