Los vecinos y veraneantes de La Alamedilla, en la comarca de Ciudad Rodrigo, denuncian que el agua de la red municipal lleva más de un año sin ser apta para el consumo humano y reclaman una solución definitiva. La preocupación se ha intensificado con la llegada del verano, cuando el municipio multiplica su población con el regreso de numerosas familias que pasan allí sus vacaciones.
La denuncia se apoya en tres boletines oficiales del Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC), que reflejan que el agua fue declarada no apta el 25 de abril de 2025, volvió a recibir esa calificación el 3 de junio de ese mismo año, cuando se detectó la presencia de E. coli y bacterias coliformes, y continuaba siendo no apta el 28 de abril de 2026. Los informes también muestran un aumento progresivo de la turbidez del agua, que pasó de 10,0 UNF a 17,4 UNF y posteriormente a 20,0 UNF.
A estos documentos se suma un bando del Ayuntamiento, fechado el 17 de julio de 2025, en el que el propio Consistorio informaba de que, según las últimas analíticas realizadas, el agua del grifo presentaba valores elevados en algunos de los parámetros analizados y, por ello, no era apta para el consumo humano. En ese momento se anunció que la población sería informada cuando la incidencia quedara resuelta, aunque, según denuncian los afectados, más de un año después la situación continúa sin solucionarse.
Para los vecinos, esta circunstancia demuestra que el problema fue reconocido oficialmente desde 2025 y que, pese al tiempo transcurrido, todavía no se ha recuperado la normalidad en el abastecimiento.
Mientras tanto, el suministro alternativo de agua continúa limitado a un reparto de lunes a viernes entre las 10:00 y las 12:00 horas. Los afectados consideran que este sistema resulta insuficiente, especialmente para las personas mayores, quienes trabajan durante ese horario, las familias con niños o los veraneantes que solo permanecen unos días en el municipio. Como consecuencia, muchos vecinos aseguran verse obligados a comprar agua embotellada para cubrir una necesidad básica, con el consiguiente coste económico.

El malestar se ve reforzado por el aspecto que presenta el agua en algunas viviendas. Entre la documentación aportada figura una fotografía en la que se aprecia una tonalidad amarillenta, una imagen que, según los afectados, no sustituye a los análisis de laboratorio, pero sí refleja la preocupación existente entre la población y coincide con los resultados de los boletines oficiales.
La situación adquiere una especial relevancia durante los meses de julio y agosto, cuando La Alamedilla recibe a numerosos veraneantes, hijos y nietos del pueblo que regresan para pasar unos días con sus familias. Muchos de ellos, explican, se encuentran con una realidad inesperada: un municipio donde el agua del grifo sigue sin poder consumirse con normalidad y donde el suministro alternativo está sujeto a un horario muy limitado.
Los afectados consideran que la gestión del problema ha sido insuficiente y reclaman explicaciones públicas sobre las causas de la falta de potabilidad, la publicación de todos los análisis realizados desde el inicio de la incidencia, información periódica para vecinos y visitantes, medidas definitivas que permitan recuperar la calidad del agua, un sistema de suministro alternativo más amplio mientras persista la situación y, en su caso, la asunción de responsabilidades políticas si se confirma que el problema se ha prolongado sin una respuesta adecuada.
La indignación entre los vecinos es palpable. “El agua no sirve ni para enjuagarte los dientes”, resume una residente del municipio, quien asegura que muchas familias optan por utilizar agua embotellada incluso para acciones cotidianas como cepillarse los dientes, ante la desconfianza que genera el estado del suministro.




