Después de cuatro intensos días de fiestas en honor a San Bartolomé, Villagonzalo ha despedido las celebraciones con una gran paella popular. El lugar elegido para celebrar la comida de confraternidad ha sido El Verdinal, junto al río. Un enclave idílico para que el pueblo celebre, aunque muchos miraban al cielo implorando que no lloviera.
Finalmente el tiempo ha respetado la comida y todos han podido disfrutar del arroz con familia y amigos.
La comida ha puesto el broche final a unos festejos muy participativos en los que ha habido actividades para todos los públicos, especialmente para los más pequeños.



