Este lunes 6 de julio se encuentra marcado en el calendario. ¿El motivo? La celebración del Día Mundial del Desarrollo Rural, un asunto que invita a ahondar en una de las problemáticas más discutidas a lo largo de la provincia salmantina: la despoblación.
Al ahondar en los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística, se descubre que, de los 364 municipios situados en el territorio del Tormes, únicamente 34 han aumentado su número de habitantes en el periodo comprendido entre el pasado año 1996 y el 2025.
Esta cifra supone solamente un 9,28% de los municipios salmantinos, lo que significa un 90,72% de pérdida de población en la provincia a lo largo de 29 años. Dichos municipios, por su parte, se distribuyen en ocho comarcas, de las cuales cuatro se encuentran en riesgo de despoblación extrema, tal y como expone la plataforma digital GeoComarcas.
Atendiendo al porcentaje de decrecimiento, destaca la comarca de Vitigudino, presentando una caída del 35,5% en 24 años. Con estos preocupantes datos, este territorio se convierte en el segundo con mayor riesgo de despoblación, únicamente por debajo de la comarca leonesa de La Cabrera.
También en riesgo extremo, aunque a considerada distancia, se encuentran los municipios pertenecientes a la comarca salmantina de Fuentes de San Esteban, que han disminuido el número de habitantes un 25,9% en total. Pisándole los talones, llegan las comarcas de Ledesma y Peñaranda de Bracamonte, con una disminución del 23,2% cada una.
La densidad de población, en cambio, modifica el posicionamiento de estas cuatro comarcas. Con 7.280 habitantes y 30 municipios en su territorio, la comarca de Fuente de San Esteban presenta las menores proporciones, con 5,1 personas por kilómetro cuadrado; seguida de Ledesma, que con 30 municipios y 5.673 vecinos, presenta una densidad poblacional de 5,3 habitantes. Vitigudino y Peñaranda de Bracamonte, en cambio, presentan una densidad de 6 y 16,1 habitantes por cada kilómetro cuadrado, respectivamente.
El alfoz salmantino: una realidad diferente
Estos preocupantes datos de despoblación contrastan de manera radical con la que Geo Comarcas califica de comarca de Salamanca, que se encuentra en la primera posición de todo el territorio del Tormes en relación con sus datos demográficos. En concreto, la capital salmantina, junto con los 59 municipios de su comarca, cuenta con una densidad de 148,5 habitantes por cada kilómetro cuadrado y un crecimiento del 8,24%. En total, en este céntrico territorio viven un total de 217.340 personas.
En este sentido, cabe ahondar en la situación del cinturón de la capital, esa decena de municipios que conforman el alfoz salmantino y han experimentado, por lo general, una gran ampliación de habitantes a lo largo de un total de 24 años, contrastando así con la tendencia general de la provincia. Entre estas localidades, destacan Castellanos de Moriscos y Moriscos, con unos crecimientos de un 620,4% y un 422,5% respectivamente.
“No podemos ser ciudadanos de segunda”
“Los jóvenes se marchan para estudiar o trabajar fuera, les atrae más la vida de la ciudad y la población está cada vez más envejecida”. Así explica María Adoración Ginés, alcaldesa de Villavieja de Yeltes, la situación vivida en su municipio. La localidad, perteneciente a la citada comarca de Vitigudino, ha pasado de 1.208 a 676 habitantes en un total de 29 años, lo que supone una disminución de un 44%.
Tal y como ha informado Ginés, cada año existen menos nacimientos, mientras que fallecimientos ocurren una media de 20 o 25 al año. “Aunque sí que hay trabajo, son pocos los jóvenes que se sienten atraídos por la ganadería, la agricultura, o el cuidado de personas mayores”, explica la primera edil, haciendo así referencia al tipo de vida laboral que se encuentra en el municipio: “En los pueblos necesitamos personas emprendedoras y ventajas fiscales”.
En relación con esta última petición, la alcaldesa asegura que las administraciones “son conscientes del problema y cada vez hablan más de la España vaciada”. En cambio, tilda las medidas de insuficientes: “Los ayuntamientos hacemos un gran esfuerzo, pero con pocos recursos es difícil revertir una tendencia que lleva décadas produciéndose”.
“No podemos ser ciudadanos de segunda”, concluye Ginés: “Si no tenemos hospital, ni buena carretera, ni colegio, ni universidad, ni cobertura digital, deberemos tener un buen descuento fiscal. Tenemos que conseguir que vivir en un pueblo sea igual de atractivo y viable como vivir en una ciudad.” En cambio, a pesar de la preocupación existente, la primera edil asegura que “en Villavieja no se ha perdido la ilusión de seguir siendo un pueblo vivo”.
“Vivimos en una situación inquietante”
Otro de los municipios en riesgo extremo de despoblación es Cipérez. Perteneciente también a la comarca de Vitigudino, este municipio cuenta actualmente con 233 habitantes, mientras que en el año 1996 acogía a 476 personas en su territorio, lo que supone una disminución del 51%. Según explica su alcalde, Francisco Alfonso Ramos, desde el ayuntamiento se intenta, “con los pocos recursos disponibles”, evitar el éxodo hacia las ciudades y fomentar el nacimiento concediendo subvenciones.
Aunque el consistorio insiste en esforzarse por proporcionar ayudas, Francisco Alfonso deja clara una demanda: “Necesitamos que las administraciones gobiernen realmente para los pueblos pequeños. Nunca hacen el reparto de forma equitativa y sí de forma proporcional, por lo que cada vez la brecha es mayor”.
A pesar de esta situación, Cipérez consigue seguir activo gracias a ser el municipio salmantino de menos de 5.000 habitantes con más actividad industrial: “Cipérez cuenta con dos fábricas, una de obleas con 25 empleados y otra de muebles de cocina con 20 trabajadores”, explica el primer edil.
‘Por un mundo rural y urbano vivos’: un movimiento que apunta al desarrollo
En el año 2011, esta situación de despoblación motivó la creación de 'Por un mundo rural y urbano vivos', un conglomerado de asociaciones y plataformas que se reúnen con un objetivo: "Crear espacios de debate para proponer alternativas ante la incipiente situación de crisis socioeconómica y de cambio de modelo de desarrollo rural", tal y como aseguran desde dicha entidad.
Así, a esta plataforma pertenecen varios colectivos salmantinos, entre los que se encuentran: 'Escuelas Campesinas', 'Adecasal', 'Stop Biogás Machacón', 'Rebollar Vivo', 'Cuidamos Villamayor', 'Stop Uranio', 'Asdecoba' o 'Stop Deshaucios', además de un largo etcétera.
De esta manera, la plataforma celebra encuentros mensuales o bimensuales para "analizar, reflexionar y conocer experiencias dentro de la misma provincia" con el objetivo de concretar acciones con respecto un fin concreto: "Lograr una cohesión sostenible entre el mundo rural y urbano". Con este tipo de acciones, esta "plataforma de plataformas" demuestra su firme determinación en mostrar que "los pueblos no son espacios del pasado ni zonas de sacrificio del presente".
"Pensamos que nuestro entorno rural está siendo agredido por un sistema económico depredador de los recursos, impuesto por un modelo de desarrollo urbano, que conlleva especulación monetaria, inversión internacional y despilfarro de recursos", explican desde la entidad, haciendo referencia a la proliferación de fábricas de biogás y biometano; además del desarrollo de macro proyectos industriales.




