La Semana Santa de Salamanca estrena historia con Mayte Sáez, primera mujer al frente de Jesús Flagelado: "Las cosas están cambiando, pero poco a poco"
Mayte Sáez comparte cómo su vínculo con la Hermandad de Jesús Flagelado creció desde la banda hasta convertirse en la primera mujer hermana mayor, tras más de veinte años de dedicación a la Semana Santa
El Miércoles Santo no se explica solo con horarios, recorridos o tradiciones. Se entiende, sobre todo, a través de las personas que lo viven desde dentro. Es el caso de Mayte Sáez, cuya historia está profundamente entrelazada con la de la hermandad de Nuestro Padre Jesús Flagelado. Hoy, al frente como hermana mayor, siendo la primera mujer en asumir este cargo, representa no solo un relevo, sino también una evolución que se ha ido construyendo con el paso del tiempo.
Su relación con la hermandad comenzó mucho antes de imaginarse ocupando ese puesto. "Empecé en la banda de tambores y cornetas de Nuestra Señora de la Piedad", recuerda. Tal y como detalla la hermana mayor aquellos primeros años estuvieron marcados por la música, el esfuerzo de los ensayos y la emoción de cada salida procesional. Pero, sobre todo, por un sentimiento de pertenencia que fue creciendo poco a poco.
Miércoles tras Miércoles Santo, su lugar estaba claro. Siempre detrás del paso, acompañando a Nuestro Padre Jesús Flagelado y a Nuestra señora de las Lágrimas. Sin protagonismo, pero con una fidelidad constante. "No era solo salir, era lo que sentía", explica. Y ese sentimiento fue creciendo.
La desaparición de la banda marcó un punto de inflexión. Lejos de alejarse, decidió dar un paso más y formar parte activa de la hermandad. "No concebía ese día de otra manera. Había un vínculo ya creado". Han pasado más de veinte años desde entonces, y su relación con la hermandad no ha hecho más que crecer.
Ese crecimiento no fue solo en años, sino también en implicación. Lo que comenzó como una forma de seguir cerca terminó convirtiéndose en una parte fundamental de su vida. Una vida que, como ella misma reconoce, ha estado marcada en muchos momentos por la Semana Santa. "Aquí están mi familia, mis amigos, mi gente… al final, es mi vida".
Primera mujer al frente de la cofradía
El salto a la responsabilidad llegó de una manera inesperada. Formaba parte de otra candidatura, en un segundo plano, cuando las circunstancias cambiaron. Una renuncia dejó un espacio vacío y, con él, la necesidad de tomar decisiones. "Fue algo muy meditado", cuenta. En ese proceso personal influyó también un momento vital importante, en el que tuvo que parar y reflexionar incidiendo en que "sentí que era el momento de dar el paso".
No fue un camino inmediato. En una primera convocatoria no logró salir elegida. Pero lejos de desanimarse, esa experiencia sirvió para afianzar ideas y reforzar el proyecto "la segunda vez lo teníamos todo más claro", manifiesta Sáez. Y así fue como, finalmente, asumió el cargo de hermana mayor.
El hecho de ser la primera mujer al frente de la hermandad acompaña su mandato desde el inicio. Aunque Sáez insiste en que la capacidad no entiende de género, reconoce que tiene un peso especial "sabes que eres la primera y eso siempre está ahí. Impone, claro que impone".
Aun así, su experiencia está siendo positiva. La acogida, incluso entre los hermanos de más edad, ha sido buena, "me lo han puesto fácil”, afirma. Un gesto que valora especialmente en un entorno donde, como reconoce, todavía hay aspectos que cuesta cambiar. "Las cosas están cambiando, pero poco a poco".
Una junta joven y comprometida marca la nueva etapa de la cofradía
El futuro de la cofradía pasa por las nuevas generaciones y es que, tras un periodo en el que parecía que los jóvenes se alejaban, ahora la tendencia es distinta. "Se están volviendo a implicar", asegura. De hecho, la mayoría de las últimas incorporaciones responden a ese perfil. Para ella, no es solo una buena noticia, sino una necesidad. "Si queremos futuro, hay que cuidar esa base".
Actualmente, la hermandad se acerca a los 450 hermanos, una cifra que, en el contexto reciente, valora de forma muy positiva. Pero más allá de los números, lo importante es el ambiente. "Se respira algo parecido a lo que yo viví cuando empecé", señala.
Esa misma idea se traslada a la junta que la acompaña. Un equipo joven, con ilusión, pero también con experiencia acumulada. "Nos apoyamos mucho. Si no, sería imposible", reconoce Mayte. Más que una estructura formal, la describe como una segunda familia.
Dentro de esta juventud, sí hay miembros que ya han tenido experiencia en años anteriores. Según detalla la hermana mayor, la secretaria, por ejemplo, fue segunda hermana mayor, y entre los custodios hay una persona que ha dedicado más de 13 años a la hermandad. El segundo hermano mayor es, además, una figura clave para Mayte, ya que vivió con él muchos de sus mejores momentos dentro de la cofradía. "Para mí, hablar de Jesús Flajelado es hablar de José Luis Rivera, porque fue con su generación con la que me crié. Trece años de hermano mayor dan para mucho", reconoce.
A pesar de su juventud, la junta combina ganas de aprender con la experiencia de quienes han vivido etapas anteriores. “Lo que a todos nos mueve es la juventud y las ganas que tenemos. Como han cerrado una etapa, empieza una nueva, y la verdad es que estoy muy contenta con ellos”, añade Sáez.
La hermana mayor también destaca la complicidad dentro del grupo, especialmente entre las mujeres: "Nos entendemos bastante bien y nos apoyamos entre todas".
Desde que asumió el cargo, su forma de vivir la Semana Santa ha cambiado. "Hay más estrés, eso es evidente", admite entre sonrisas. Pero también habla de una etapa enriquecedora, llena de aprendizajes. "Estoy conociendo a gente que me está aportando muchísimo”. Incluso admite que, en muchos momentos, la sensación es la contraria “a veces siento que son ellos los que me están enseñando a mí".
Si hay dos días señalados en el calendario de Mayte, esos son el Domingo de Ramos y el Miércoles Santo. Según recalca Sáez, el primero, por tradición familiar, por recuerdos que se mantienen vivos con el paso del tiempo. El segundo, por todo lo que implica a nivel personal. "Es mi día. Un día de recogimiento, de pedir, de recordar".
Novedades de este año
Este año, además, llega con una novedad significativa y es la recuperación de la entrada por la calle Compañía. Un cambio que va más allá de lo estético. “Para nosotros es muy importante”, recalca la hermana mayor. Recuperar ese espacio supone también recuperar parte de la identidad de la hermandad, insiste.
La preparación de estos días previos se vive con intensidad. Reuniones, organización y coordinación constante, todo ello compaginado con la vida personal de cada miembro. "Nos organizamos como podemos", dice, aunque insiste en la implicación de todos.
A la hora de marcar objetivos, lo tiene claro y es "avanzar sin perder la esencia". Fortalecer el grupo joven, fomentar la participación y seguir mejorando el patrimonio son algunas de las líneas de trabajo. Pero hay una idea que resume todas las demás: "Que la hermandad vuelva a ser un lugar donde el hermano quiera estar".
De cara a este Miércoles Santo, su mensaje es sencillo. Agradecimiento y deseo. "Que cada uno lo viva por el motivo que le haya traído hasta aquí", finaliza Mayte.
También te puede interesar
Lo último