Con la llegada del verano, la salud cotidiana exige atención especial: hidratación, protección
solar, conservación adecuada de los medicamentos, prevención de picaduras, seguridad en
piscinas y playas, y cuidado de mayores, niños y pacientes crónicos. En todos esos ámbitos, la
farmacia comunitaria se convierte en un punto de referencia sanitario cercano, accesible y
profesional.




