La Guardia Civil sigue buscando a Mikel M.M., el hombre de 48 años, que hace ahora una semana, en la tarde del pasado día 12, se precipitó a las aguas del río Águeda, en el embalse de Irueña, desde el puente que conecta las localidades de El Bodón y Robleda y tiene más de 25 metros de altura.
En la búsqueda incansable del cuerpo continúan los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), llegados desde diferentes puntos de España como Logroño o Cuenca, aunque la tarea no es nada fácil. La gran profundidad y oscuridad del pantano en la zona donde desapareció, que llega incluso a los 40 metros, así como la presencia de lodo en ese punto, dificulta en gran medida la búsqueda.
De hecho, un exjefe del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, entrevistado por SALAMANCA24HORAS, expuso horas después de conocerse el suceso las dificultades a las que se enfrentaba el equipo de búsqueda. "Apenas has descendido un metro en el embalse, la visibilidad es cero".
El desaparecido se encontraba al momento del suceso con su hijo de 10 años, que grabó con el móvil el momento del salto al agua del desaparecido porque él se lo pidió, y fue la persona que solicitó ayuda a los conductores que por allí circulaban debido a que no había visto salir a su padre del agua. Los dos realizaban la ruta entre San Sebastián y la localidad caceñera de Martín de Trevejo, donde veranean, ya que son vecinos de Beasain.
La investigación apuntó entonces que podría tratarse de un accidente debido a una imprudencia, ya que el hombre se quitó parte de la ropa para zambullirse, y el golpe contra el agua pudo resultar fatal. Al parecer, el varón era aficionado a los deportes de riesgo, ya que en su coche se encontraron cuerdas y correajes, material utilizado para este tipo de actividades, aunque en este caso el impacto de la caída pudo dejarle inconsciente y ya no salió a flote.
Veinticuatro horas después de iniciarse la búsqueda, familiares del desaparecido publicaron en las redes sociales mensajes de despedida y de solidaridad para los dos hijos del desaparecido, el menor de edad que fue testigo de los hechos y otro mayor de edad que no se encontraba junto a ellos en el momento del accidente. El desaparecido había subido una foto a su cuenta de una red social pocos minutos antes del suceso, en la que se retrató junto a su hijo pequeño, en pleno viaje en coche. Mikel M.M. era ingeniero técnico agrícola y trabajaba en una empresa de Legazpi. Los dos viajaban a la localidad caceñera de San Martín de Trevejo, localidad en la que residen los padres del desaparecido.
A la familia de Mikel M.M., que se desplazó desde Cáceres, y al niño, les acompañaron profesionales de asistencia psicológica del servicio de Emergencias de Castilla y León.




