La defensa del psicólogo condenado a 8 años de prisión por agredir sexualmente a una paciente ha manifestado su intención de recurrir la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Salamanca.

Asimismo, ha señalado su evidente “disconformidad ante el pronunciamiento judicial dictado”, refiriendo que solicitan la “libre absolución” de M.D.G.E.
Cabe recordar que según los hechos recogidos y probados en la sentencia dictada, el 4 de agosto de 2023 la víctima acudió a una consulta presencial, solicitada por ella misma, con el acusado.
La resolución señala que durante las primeras cuatro o cinco sesiones la relación se desarrolló dentro del ámbito profesional habitual entre psicólogo y paciente, con el correspondiente abono de las consultas por parte de la mujer. Sin embargo, la situación habría evolucionado posteriormente.
El 30 de diciembre de 2023, el procesado envió mensajes de carácter afectivo y sexual en los que manifestaba deseos de besarla, abrazarla en la cama y acariciarla.
Según la sentencia, la relación fue modificándose progresivamente y, en las siguientes sesiones, la paciente dejó de abonar los servicios recibidos. Ya en enero de 2024, las conversaciones habrían adquirido un contenido sexual más explícito. Entre otros mensajes, refiere el escrito, el acusado le habría indicado que se tocara sus partes íntimas mientras estaba en la cama.
El 8 de enero, la mujer expresó que la relación terapéutica no podía continuar debido al cariz sexual que habían tomado sus conversaciones. El psicólogo sostuvo, sin embargo, que podían seguir con la terapia porque, a su juicio, solo habían fantaseado.
El episodio central de la causa se produjo el 6 de febrero de 2024. Ese día, la mujer acudió a la consulta del acusado. La resolución judicial sostiene que el psicólogo se aprovechó de la fragilidad psicológica de la víctima y de la dependencia emocional existente para satisfacer sus deseos sexuales. Según el relato de hechos probados, introdujo los dedos en la vagina de la paciente, pese a que ella manifestó su rechazo. También habría guiado la mano de la víctima hacia su pene. Cuando le preguntó si disponía de un preservativo, la mujer respondió que no quería mantener una penetración.
Días después, el 12 de febrero, ambos volvieron a intercambiar mensajes. La víctima manifestó que no deseaba regresar a la consulta porque consideraba que se habían sobrepasado los límites de la relación profesional. El acusado defendió que podía continuar siendo su psicólogo y le indicó que debía priorizar su propio bienestar.
Finalmente, el 26 de febrero de 2024, la mujer relató lo sucedido a una amiga y posteriormente a otra psicóloga, a quien aseguró que había sido manipulada para mantener relaciones con el procesado.
La resolución también recoge que la víctima se encontraba en tratamiento psicológico y bajo seguimiento psiquiátrico desde noviembre de 2022 por un trastorno adaptativo mixto y un trastorno depresivo de larga evolución.
Según el tribunal, estos problemas se agravaron tras los hechos investigados, provocándole miedo a salir de casa, dependencia de terceras personas e intensificación de las ideas de muerte, hasta el punto de solicitar la eutanasia.




