Se cumplen diez años. Diez años de la violación grupal que sacudió a España durante los Sanfermines de 2016.
A día de hoy, cuatro integrantes de La Manada continúan cumpliendo la condena de 15 años de prisión impuesta por el Tribunal Supremo. Sin embargo, la evolución penitenciaria de los condenados ha dejado una diferencia significativa: Alfonso Jesús Cabezuelo, el quinto miembro y quien tiene la pena más elevada, es interno en el Centro Penitenciario de Topas y es el único que ha accedido a permisos ordinarios de salida tras obtener una valoración favorable de su proceso de reinserción.
“La Manada”
La madrugada del 7 de julio de 2016, una joven de 18 años fue abordada por Alfonso Jesús Cabezuelo, Antonio Manuel Guerrero, Ángel Boza, José Ángel 'El Prenda' y Jesús Escudero en el centro histórico de Pamplona tras los actos festivos de San Fermín.
Los acusados la condujeron hasta el portal de un edificio de la calle Paulino Caballero, donde la agredieron sexualmente de forma continuada mientras grababan los hechos con sus teléfonos móviles. Después abandonaron el lugar, dejando a la víctima sola y llevándose su móvil.
La investigación permitió identificar y detener pocos días después a los cinco autores, que se hacían llamar “La Manada” en un grupo de mensajería donde compartían comentarios y vídeos de contenido sexual. El procedimiento judicial se convirtió desde el primer momento en uno de los más mediáticos de la historia reciente de España.
La vida de Cabezuelo en Topas
Condenado a 22 años de prisión, Cabezuelo cumple condena en la prisión de Topas, en la que ingresó en 2019.
De hecho, de todos los miembros de la conocida como La Manada, Cabezuelo es el que cumple la condena más elevada: quince años de prisión por la violación grupal en Pamplona, tres años y tres meses por la grabación de los hechos anteriores, un año y medio más por abusar de otra joven en Córdoba y otra condena por lesiones.






