La campaña de prevención y lucha contra los incendios forestales ha concluido en Salamanca con un balance de 10 personas detenidas o investigadas y 39 denuncias administrativas. Así lo ha dado a conocer la Comandancia de la Guardia Civil de Salamanca tras finalizar, el pasado 12 de octubre, la época de peligro alto de incendios forestales, que comenzó el 1 de junio.
Durante estos meses, los agentes han intensificado las labores de vigilancia y prevención sobre el terreno en el marco del Plan Anual de Prevención y Actuación en Incendios Forestales, con el objetivo de reducir el riesgo de fuegos y minimizar sus consecuencias medioambientales.
En el ámbito penal, las actuaciones se han centrado principalmente en negligencias graves que podían provocar incendios. Entre ellas figuran la quema de restos agrícolas durante periodos en los que estaba expresamente prohibida y el uso imprudente de maquinaria, como desbrozadoras, radiales o sierras eléctricas, que puede generar chispas en zonas forestales.
39 denuncias por infracciones administrativas
Además de las actuaciones penales, la Guardia Civil ha formulado un total de 39 denuncias por incumplimientos de la normativa autonómica de prevención de incendios.
Las principales infracciones están relacionadas con la realización de quemas agrícolas sin la autorización correspondiente, el incumplimiento de las condiciones establecidas en los permisos concedidos y el uso de fuego para barbacoas en lugares o épocas en los que está prohibido.
Estas actuaciones forman parte de los controles desplegados por los agentes para evitar comportamientos que puedan poner en peligro los montes y los espacios naturales de la provincia.
Sin grandes incendios forestales este verano
Uno de los aspectos más destacados del balance de este año es que no se ha registrado ningún gran incendio forestal en Salamanca, a diferencia de la campaña anterior, marcada por los graves fuegos que se iniciaron en los términos municipales de Cipérez y El Payo.
La Guardia Civil atribuye este escenario favorable al refuerzo de las labores preventivas y a la presencia constante de efectivos en las zonas de mayor riesgo.
La vigilancia se ha intensificado especialmente en espacios naturales protegidos, montes y áreas de interfaz urbano-forestal, donde las viviendas y otras edificaciones entran en contacto directo con terrenos forestales.
Asimismo, las unidades han mantenido un seguimiento de las actividades humanas que pueden suponer un riesgo de incendio, con especial atención al uso del fuego y de maquinaria susceptible de provocar chispas.



