Agentes de la Policía Nacional de Salamanca han conseguido arrestar al ‘Tubarrín’, un conocido delincuente de la ciudad que acumula múltiples antecedentes y que llevaba más de un año en paradero desconocido, a pesar de contar con ocho requisitorias judiciales, tres de ellas para ingresar en prisión.
J.A.M.D. fue arrestado durante la madrugada del pasado 3 de octubre cuando varios agentes de Policía Nacional fuera de servicio reconocieron al individuo accediendo a un inmueble.
Ante este descubrimiento los agentes avisaron rápidamente a sus compañeros que se encontraban de servicio, estableciendo un dispositivo policial con el que finalmente se logró detener al ‘Tuba’.
Tras el arresto fue trasladado a la Comisaría Provincial de Salamanca donde se realizaron las correspondientes diligencias, previo paso a ser puesto a disposición judicial. La autoridad de la Justicia decretó su ingreso en prisión en cumplimiento de las requisitorias judiciales que pesaban sobre él.
Entre los antecedentes que le constan al ‘Tubarrín’ se encuentra los de robo con fuerza, delitos de tráfico de drogas, violencia de género o falsificación de efectos timbrados, entre otros delitos.
Falsificar billetes en Salamanca, uno de sus delitos más recientes
Precisamente, uno de los delitos más recientes fue este último. J.A.M.D. lideró una banda dedicada a la creación y distribución de billetes falsos, principalmente de 50 euros. El ‘Tubarrín’ era el cerebro de la operación, desarrollada entre 2019 y 2020.
La investigación permitió localizar en su vivienda del barrio de Chamberí diferentes materiales y herramientas empleados para la fabricación de los billetes, entre ellos impresoras y elementos destinados a reproducir algunos de los sistemas de seguridad de los originales. La organización llegó a utilizar los billetes falsificados en diferentes establecimientos y también en operaciones de compraventa realizadas a través de Wallapop.
Este antecedente se sumaba así al historial delictivo de J.A.M.D., que ahora vuelve a ingresar en prisión después de permanecer más de un año en paradero desconocido y acumular ocho requisitorias judiciales, tres de ellas directamente relacionadas con su ingreso en prisión.



