Seis miembros pertenecientes al clan de ‘Los Moruchos’, tres varones y tres mujeres, bajo las iniciales J.A.B.J, M.R.S.E, M.S.E, S.S.B, J.J.S.E y J.S.F, asentados en el municipio de Ciudad Rodrigo, han comparecido en la mañana de este martes, 3 de octubre, ante la Audiencia Provincial de Salamanca para testificar ante el juez por la acusación que recaía sobre el clan desde el pasado 30 de octubre de 2020, donde tuvo lugar una operación contra el tráfico de drogas, bautizada como ‘Krava’.
Dicha operación, fruto de una larga investigación por parte de los agentes de la Guardia Civil de Ciudad Rodrigo, en colaboración con agentes del DAVA, desde 2018, donde hubo seis detenidos y se incautaron 2,500 kg de cocaína, 2,100 kg de heroína, 4,300 kg de hachís, 42 gramos de codeína, 4,5 kg de sustancias de corte 70.000 euros en metálico, 2 armas eléctricas y 2 armas de fuego con 150 cartuchos. Además de hasta 4 vehículos y joyas, fue catalogado como uno de los mayores alijos de heroína y cocaína incautados en la provincia de Salamanca y en Castilla y León desde hace años.
Los seis implicados se han presentado al juicio de este martes y todos han reconocido los hechos, asumiendo su culpabilidad y asegurando que se dedicaban a la venta de droga de forma conjunta. De entre los seis implicados han ido declarando por parejas, siendo el primer turno para J.A.B.J y M.R.S.E.
Durante ambas declaraciones, la pareja ha reconocido lo expuesto por el Ministerio Fiscal, admitiendo que durante los años 2019 y 2020 se dedicaban de forma conjunta al tráfico de drogas. Concretamente a la cocaína y la heroína. Sustancias que vendían a proveedores, directamente a toxicómanos, en ocasiones, o a familiares para que la distribuyeran posteriormente. Su domicilio ubicado en la calle Santa Elena fue uno de los registrados en la operación que tuvo lugar el 30 de octubre, donde durante el registro, según ha confirmado la pareja, se encontraron diversas sustancias de cocaína y heroína que “estaba escondida en el techo”, según ha advertido el acusado J.A.B.J ante el juez. Añadiendo que “la droga era mía” y que su pareja M.R.S.E “no sabía la cantidad que había”.
A la vez ha admitido que “la balanza de precisión la usaba solo yo”, y que “tenía joyas y dinero”. Matizando también que “tenía pistolas que eran solo mías y que M.R.S.E no sabía nada”. Por su parte, M.R.S.E. ha reconocido que “no sabía de la existencia de la droga, ni de las pistolas y balanzas. Nunca las utilicé”. También ha reconocido haber sido consumidora de cocaína, cannabis y heroína, teniendo un tratamiento positivo en el tiempo tras su estancia en Cruz Roja. En cuanto al dinero encontrado, ambos han testificado que “en parte” pertenecía a la venta de drogas, mientras que en el caso de las 10 joyas han declarado que no eran suyas, sino de sus hijas, y que se trataba de parte de la herencia de sus abuelos o de regalos de sus tíos o de cumpleaños.
Las mujeres implicadas han asegurado que no tenían conocimiento de las pistolas incautadas en 2020 en el registro de sus viviendas
Otra de las parejas implicadas, M.S.E. y S.S.B., también han reconocido los hechos por los que han sido llevados a juicio, reconociendo a su vez que, desde mediados del 2019, en conjunto, se venían dedicando al tráfico de estupefacientes de cocaína y de heroína en el municipio de Ciudad Rodrigo, en la vivienda del familiar E.S, residente en la calle San Isidro, que falleció en febrero de 2020. A su vez, han reconocido también, que tras el fallecimiento de E.S., con quien en vida cooperaban en la venta de droga, se quedaron con sus contactos y realizaban los negocios a través de su teléfono móvil. En este caso, M.S.E.ha admitido su culpabilidad, asegurando que se dedicaba al tráfico de drogas, y que tanto las sustancias incautadas, como la balanza de precisión que se encontró junto a dos pistolas táser eran suyas, y que su pareja no tenía conocimiento de ello. También ha confesado que en el año 2019 y 2020 consumía MDMA, hachís y cocaína, y que actualmente se encuentra todavía en tratamiento para la drogadicción en Cruz Roja. Su pareja S.S.B. ha testificado que la cocaína era de los dos, y que el dinero “en parte” sí provenía de la droga. Mientras ha concluido ratificando que “las pistolas eran de M.S.E., yo no sabía nada”. También, ambos, han advertido de que el reloj y el anillo incautados en la operación “los teníamos desde hace muchos años”.
Los implicados han reconocido su dedicación al tráfico de drogas, admitiendo que "parte" del dinero provenía de esta venta, pero que las joyas son de regalos y herencias
Finalmente, la última pareja implicada, J.J.S.E. y J.S.F. acudían también con frecuencia al domicilio de E.S. (tío de y J.S.F) ubicado en la calle San Isidro, cooperando activamente junto a él en la venta de droga, mientras este vivía. Tras su fallecimiento, y la existencia de un problema familiar dejaron de acudir a su casa y se instalaron en otra vivienda en la calle Carambana de Ciudad Rodrigo, desde donde continuaron traficando con hachís y cocaína, según han reconocido ambos. En este caso, J.J.S.E. ha manifestado su consumo habitual de cocaína y hachís, y su posterior tratamiento en Cruz Roja donde sigue, y del que ha dicho haber dado negativo en el último análisis de orina, ratificando así su tratamiento favorable de desintoxicación. Su pareja, J.S.F. ha confesado que “usábamos la báscula de precisión para la cocaína que vendíamos”. A la vez que ha añadido que “parte del dinero procedía del tráfico de drogas”, y que 920 euros eran de una ayuda.
Antes de la finalización del juicio, han intervenidos dos agentes de la Guardia Civil que han testificado que durante un tiempo estuvieron realizando seguimientos e intervenciones telefónicas antes de registro efectuado en octubre de 2020, donde se intervino el móvil de E.S. y se pudo ir identificando a otros miembros del clan que estaban operando en esta actividad ilícita junto a él. El agente ha aclarado que la droga encontrada durante el registro, así como las armas y el dinero estaban “muy escondidas”. Concretamente ha subrayado que la droga estaba en los plafones de iluminación de la cocina y que las armas se encontraban, una en la cocina y la otra en el garaje. También ha advertido de que la venta se realizaba a través de proveedores y que en ocasiones había toxicómanos que iban hasta los domicilios, desde donde, puntualmente, se arrojaban paquetes desde las ventanas para que los recogieran otros miembros del clan. Haciéndose también intercambios de lo que parecían paquetes en las calles.
Las joyas, un reloj, parte del dinero y uno de los vehículos incautados en el registro de 2020, les será devuelto a los implicados
Finalmente, el juicio que ha finalizado sin nada que añadir por parte de los implicados, ha concluido con la petición por parte de los letrados, y aceptada por el Ministerio Fiscal, de la devolución de las joyas incautadas durante el registro al tratarse de regalos y de parte de herencias, y de no ser, por tanto, efectos, fruto del tráfico de droga. También se ha solicitado, y ha sido posteriormente aceptada, la devolución de un vehículo, un reloj y parte del dinero.
Cabe recodar que la Fiscalía solicitaba una pena de 6 años y 1 día de prisión, además de una imposición económica de 211.000 euros para el líder de la banda. Los restantes se enfrentan a penas de entre 2 y 3 años por tenencia de drogas y armas. Además, Fiscalía solicita un año de prisión para uno de ellos por la posesión de una pistola eléctrica.




