David de Miranda es franco, como hombre y como torero. La mentira en él no tiene cabida ni dentro ni fuera de los ruedos. No le gustan los tapujos y la honestidad la lleva por bandera.
Charlamos con él días antes de que viaje a Salamanca para hacer su debut en tierras charras. Se muestra ilusionado y feliz por reencontrarse con una afición que ya le ha expresado su cariño fuera de los ruedos.
En 2025 fue reconocido como 'Torero Revelación' cuando ni siquiera había toreado en ninguna plaza de la provincia. Ese gesto refuerza el fuerte vínculo que le une con la tierra en la que dio los primeros pasos tras el grave percance que tuvo hace once años y que a punto estuvo de arrebatarle su sueño más preciado, ser figura del toreo.
Ahora, reconoce que sentir el cariño que le mostró el aficionado salmantino con aquel reconocimiento le ha marcado mucho, suponiendo incluso un empuje para que la empresa haya tomado la decisión final de anunciarlo en los carteles de la Feria Virgen de la Vega 2026 el 12 de septiembre, un día antes de cumplir sus 33 años de vida.
Hasta la fecha, a David de Miranda nadie le ha regalado nada, le han intentado silenciar en muchas ocasiones y no se esconde, admite que su camino no ha sido fácil y que ha tenido rabia, pero también confiesa que el banquillo le ha dado fuerzas para superar miedos y saber aprovechar la oportunidad en el momento indicado.
A los diez años de alternativa, el torero de Trigueros, Huelva, que se encuentra en el momento de mayor madurez personal y profesional, empieza a tener el reconocimiento del toreo y de la afición, incluso de aquellos que un día hicieron de menos sus triunfos en Madrid y en Sevilla.
David de Miranda promete ser una de las grandes figuras del toreo. Ojalá así sea.
PREGUNTA. David, llega a Salamanca con diez años de alternativa recién cumplidos y presentándose como matador de toros cuando su carrera se encuentra en el momento más dulce.
RESPUESTA. Sí, la verdad es que me considero un privilegiado de estar anunciado en una feria como esta, aunque hayan tenido que pasar diez años. No he toreado en la provincia de Salamanca nunca, así que este va a ser mi debut en esta tierra. Una tierra con la que además me siento muy identificado y con la que tengo un gran vínculo desde que sufrí aquel percance tan grave en Zamora y por el que se me operó en Salamanca.
Sin haber torado en la provincia, recibir este premio dice mucho de la categoría de afición que tiene Salamanca.
P. Hace un año, la afición de Salamanca lo acogió en su Gala Cultural Taurina reconociéndolo como el 'Torero Revelación de 2025' cuando ni siquiera había hecho el paseíllo en esta provincia, como bien ha dicho.
R. Fue algo que me llenó de ilusión y sorpresa porque sin haber toreado en la provincia, recibir este premio dice mucho de la categoría de afición que tiene Salamanca. Sentir ese cariño me sorprendió y me marcó mucho. Lo recuerdo con mucho cariño.

P. ¿Había recogido antes algún premio en una feria en la que no había estado acartelado?
R. Sinceramente creo que no. Es la primera vez que una ciudad me da un premio sin ni siquiera haber hecho nunca el paseíllo en la provincia.
P. ¿Ha ayudado ese reconocimiento a que este año le hayan abierto las puertas de La Glorieta ?
R. Creo que sí porque también le ha permitido a la empresa ver en el aficionado ese interés de querer verme y ver que la afición me tiene en cierto modo cariño. Pienso que las ganas de verme pudieron ser un poco lo que significó aquel premio y, no creo que haya sido definitivo, pero sí creo que ha ayudado a reconocer a la empresa que la gente quiere verme en Salamanca.
P. Su presentación en la Feria de la Virgen de la Vega va a ser con toros de Domingo Hernández, ¿tiene buena vibra con la ganadería?
R. Sí, además este año he tenido éxitos importantes con ella, como el toro de Olivenza al que le corté las dos orejas y que me permitió salir por la Puerta Grande, también el toro de Bilbao al que le corté otra oreja, una faena además por la que recibí el premio 'Iván Fandiño a la verdad del toreo'. Es una ganadería que viene en un buen momento y me consta que ha definido una corrida con mucho interés para que las cosas salgan bien. Además, es una de las mejores ganaderías del campo charro.

P. David, echando la vista atrás, ¿da rabia que las empresas e incluso los aficionados no le hayan reconocido hasta después de diez años de alternativa?
R. En el momento cuando van pasando los años y estás sin nada encuentras cierta rabia sí, pero ahora le da sentido a muchas cosas. Lo que estoy viviendo ahora me ha pillado en un momento de madurez profesional y personal, siendo consciente de lo que me juego cada tarde y para eso como te digo necesitas madurez. Me alegra mucho de que la oportunidad me haya llegado en este momento para no dejármela ir.
Abrir esas puertas grandes de Madrid y de Sevilla son hechos difíciles de conseguir y que no tengan repercusión, psicológicamente no es fácil de afrontar.
P. Su carrera se puede definir como una trayectoria de obstáculos y de mucha valentía, porque ni la Puerta Grande de Madrid del 2019, en el día de su confirmación, ni la primera Puerta del Príncipe de 2025 le sirvieron mucho. Realmente hay que ser muy valiente y estar mentalmente muy fuerte para levantarse después de que te intenten silenciar tantas veces…
R. Es verdad, no han sido momentos fáciles. Abrir esas puertas grandes de Madrid y de Sevilla son hechos difíciles de conseguir y que no tengan repercusión, psicológicamente no es fácil de afrontar, pero te da fuerzas para sacar lo mejor de ti y tener esa confianza de que iba a volver a llegar el momento. He pasado momentos difíciles, pero he sido capaz de aguantar y de seguir con los pies en el suelo y me siento muy orgulloso de encontrarme en el sitio que siempre he soñado.

P. La lucha David de Miranda la lleva en el ADN. Un año después de la alternativa tiene esa lesión crítica de la que me hablaba antes, que casi le deja parapléjico y que a punto estuvo de arrebatarle el sueño más grande, ser figura del toreo. Volver a Salamanca en la feria, pisar esta ciudad, ¿le generará muchos sentimientos?
R. Sí, de algún modo esos días y semanas que pasé ingresado en el hospital de Salamanca me generaron un vínculo con esta tierra. Con un percance tan grave se genera un vínculo muy fuerte con el equipo médico, con el personal de trabajo, con toda la gente que te rodea en esos momentos. Por todo eso, debutar en La Glorieta me llena de ilusión, es además de las fechas que en cuanto supe me llenó de ganas y afronto este compromiso con mucha responsabilidad por estar a la altura y ojalá que el aficionado que acuda esa tarde pueda ver el momento en que realmente me encuentro.
Ese percance es un filtro que tuve que pasar para darme cuenta de que quería ser figura del toreo.
P. Después de ese percance tan fuerte, ¿llegó a odiar al toro, a sentir algún rencor hacia él?
R. Son percances que quizás, no el toro, pero sí la vida, o no sé qué sinceramente, te ponen por delante. Son momentos en que cuando pasan te haces muchas preguntas: por qué a mí, por qué en este momento… porque además tenía muy reciente la alternativa, pero al toro nunca le tuve rencor. Como te digo, en su momento te haces muchas preguntas, pero con el paso del tiempo le encuentras sentido y ese percance es un filtro que tuve que pasar para darme cuenta de que quería ser figura del toreo. Ahora pienso que es algo que tuve que pasar para tener la capacidad de superarlo. Fue importante y me hizo madurar porque son cornadas que al final son un filtro que todo torero tiene que pasar y gracias a esos obstáculos que la profesión y la vida te pone por delante soy el torero que soy hoy.

P. Sé de primera mano que los profesionales taurinos tienen una manera muy diferente de afrontar la vida, pero ¿sintió miedo de no volver a ser el mismo, de no ser capaz de volver a sentir lo mismo que antes delante de un animal?
R. Sí, son percances graves que llegan en momentos inmaduros mentalmente en la profesión. Cuando conseguí recuperarme, básicamente había que recuperar al torero para volver a estar con ese valor y esa firmeza delante de un toro. Si te soy sincero sí me preocupaba y a día hoy me sigo acordando de aquel percance, de aquella voltereta tan dura. Cuando ahora me sale un toro complicado, la mente sigue jugando malas pasadas y aún con el paso del tiempo te sigues acordando de esos percances que son los que marcan.
P. ¿Recuerda cómo fue la primera vez que se volvió a poner cara a cara delante de un animal bravo?
R. Claro, fue en una ganadería de un amigo, Federico Molina. La primera becerra de la que me puse delante me hizo sentir vivo y realizado, también por afrontar esos miedos que, como te digo, son momentos complicados y que no se olvidan.
P. El paso de la pandemia para David de Miranda ha sido un borrón y cuenta nueva, aunque en este caso lo que venía por delante era positivo. Desde 2024 viene reclamando su sitio y ahora en los carteles ocupa el lugar de figuras del toreo…
R. Todavía no me considero figura del toreo. Estoy en el camino eso sí, y ese es el objetivo. Es cierto, después de la pandemia hubo un momento de estar en el banquillo, de no encontrar mi sitio desde la Puerta Grande de mi confirmación en Madrid, pero gracias a la vida y después de la paciencia y de no aburrirme, continuar con mi preparación, me ha llegado el momento cuando estoy en un momento de madurez y con la experiencia que me aporta el maestro Enrique Ponce para estar delante de los toros. Tengo mucha ilusión de darlo todo cada tarde y de ahora sí posicionarme en ese sitio que he soñado estar y de aprovecharlo justamente en el momento de mayor madurez profesional y personal también.
El maestro Enrique Ponce me está aportando profesionalmente mucho de cara a evolucionar como torero y se está viendo reflejado en el ruedo.
P. El maestro Enrique Ponce tiene mucho que ver en que ahora mismo esté pisando las plazas que está pisando y que esté puesto en algunos de los mejores carteles, ¿no?
R. Sí, aunque siempre pienso que el mejor apoderado es el propio torero, el que con la espada y la muleta tiene que dar motivos al apoderado para que te pueda defender en los despachos. Pero sí, me considero afortunado de tenerlo al lado, por la capacidad que tiene, por su experiencia, y también por ser tan querido entre los aficionados y los empresarios que siempre le abren las puertas de todos los lugares donde va. El maestro Enrique Ponce me está aportando profesionalmente mucho de cara a evolucionar como torero y eso se está viendo reflejado en el ruedo, que además es lo que más he perseguido este invierno y me llena de una ilusión grandísima.

P. El maestro Ponce es, además, un torero con números únicos en la historia de la tauromaquia y eso aporta mucho sin duda: ¿Cuáles han sido los nuevos descubrimientos desde que reman en el mismo barco?
R. Son muchos los descubrimientos porque llevamos varios meses juntos desde el apoderamiento y su experiencia como torero, en cuanto a técnica y conocimiento, me nutre mucho. Me quedo con la parte psicológica que me aporta también el maestro, porque no es fácil afrontar números tan importantes de festejos y, de hecho, no está siendo fácil afrontar los festejos que estoy asumiendo. No es fácil tampoco saber gestionar las emociones que me están produciendo, y tener al maestro Enrique Ponce al lado es un punto de inflexión clave, por eso me considero un afortunado.
No considero que sea todavía figura y eso me mantiene alerta para darlo todo como si no tuviera nada más.
P. David de Miranda ya sabe lo que es estar en su casa sin que el teléfono suene y también lo que es estar ocupando un sitio de figuras: ¿Le angustia volver para atrás?
R. No, pienso que siempre hay que mirar hacia adelante y no mirar hacia esos miedos. Soy consciente de que cada tarde me juego mucho, como te digo, no considero que sea todavía figura y haya conseguido el objetivo que persigo y eso me mantiene alerta para darlo todo como si no tuviera nada más.
P. ¿Cómo quiere ser recordado el día que no esté y por qué quiere que le identifiquen en el presente?
R. Me gustaría que me recuerden como un buen torero, que cada vez que tuvo ocasión lo entregó todo al toro, que es el que me ha dado tanto y sobre todo quiero que me recuerden por ser una buena persona, que es uno de los valores más importantes del ser humano.

P. Le he escuchado ya a muchos profesionales decir que en la plaza recuerda al maestro José Tomás, que es además su padrino de alternativa, ¿se ve reflejado en él de alguna manera?
R. Sinceramente, no. Creo que cada torero es diferente. El maestro José Tomás ha sido una fuente de inspiración, pero con el paso del tiempo, que ya llevo diez años de alternativa, intento buscar en mi interior, en lo que siento y el paso del tiempo me va enseñando el momento con el que me identifico. Quiero ser David de Miranda y no el reflejo de una copia, que siempre es peor. Creo que hay que huir de eso y ser fiel a una personalidad propia.
P. De todo lo que ha vivido hasta ahora, haciendo un repaso visual rápido, si se mira a un espejo, ¿a qué David de Miranda ve?
R. Me iría a mis inicios y me sentiría orgulloso de lo que he sido capaz de superar y de conseguir hasta ahora, sobre todo viniendo de tan abajo, de ese sentimiento de verme en la tapia y hoy verme en grandes ferias como la de Salamanca. Es algo que me llena de orgullo y que hace que siga saliendo cada tarde a darlo todo.


