Nombrar a Diego Urdiales es pensar inevitablemente en el toreo clásico, en la pureza, en esa verdad delante del toro. Sin qué decir tiene que el capote del riojano es uno de "los elegidos".

Dentro de un sistema que intenta silenciar a toreros como Urdiales, apartándolos de muchas ferias, en ocasiones bajo el pretexto de la no regularidad de triunfo, otras porque no es lo que demanda el público joven, lo cierto es que muchos empresarios han cogido por costumbre sacar de las ferias a los veteranos, quizás con la intención encubierta de jubilarlos antes de tiempo. Lo que no han tenido en cuenta es que la veteranía sí es un grado.
A los 27 años de alternativa, Urdiales encara su tercer paseíllo en La Glorieta, con la tranquilidad de quién sabe que no le queda nada por hacer. Las cuentas en su caso ya están saldadas y ahora vive con la paz de a quien solo le queda disfrutar de los años que le quedan en activo.
Un mes antes de su cita con Salamanca, el torero repasa lo que ha sido su trayectoria, evalúa el sistema que rige el toreo actual y recuerda algunas de las tardes que más le han marcado profesionalmente como su debut en La Glorieta, su paso por Bilbao, Sevilla o Madrid, a quien ha vuelto a conquistar hace solo cuatro meses, recuperando el sentir de la gloria.
A Salamanca regresa con toros de Domingo Hernández, el hierro que debuta en esta feria y con el que rozó la Puerta del Príncipe de Sevilla hace cinco años. La primera vez que hizo el paseíllo en el coso charro obtuvo el trofeo a la "mejor faena" con un toro de la ganadería que este año celebra su siglo de vida: Montalvo.
La esperanza está en volver a conquitar La Glorieta: ojalá que los ángeles rodeen a Urdiales y Salamanca aplauda la verdad del toreo.
PREGUNTA. Hace cinco años que Diego Urdiales no pisa el ruedo de La Glorieta. Ha toreado en esta plaza en dos ocasiones en sus 27 años de alternativa: ¿Qué ha pasado para que un torero con su trayectoria no haya hecho el paseíllo más veces en esta feria?
RESPUESTA. Básicamente que la empresa al final considera unas cosas y es libre de hacerlo. Otras veces simplemente no hay entendimiento entre las partes.
P. A pesar de haber actuado tan poco en esta plaza, Salamanca es una tierra con la que los toreros establecen un gran vínculo. ¿Es también su caso?
R. Claro, es una tierra en la que he estado desde niño, he crecido allí, he aprendido y tengo muchos amigos. Es una tierra que me encanta y en la que me siento muy a gusto. Además, gran parte de mi preparación se basa aquí, gracias a la amabilidad y a la atención de tantos ganaderos que me han abierto las puertas de sus casas y a los cuales les tengo mucho cariño y agradecimiento. Estoy muy feliz de poder volver a Salamanca.

P. Reencontrarse con una afición como la de La Glorieta, de las que más al tanto están en la actualidad taurina y donde hay un gran número de profesionales entre el público, dicen que siempre genera más presión.
R. Es verdad que uno tiene el máximo respeto a tantos profesionales, tanto a ganaderos como a los compañeros y gente del toro que se reúne allí, pero mi contacto con la afición de Salamanca ha sido extraordinario siempre. Cuando toree el día de mi debut fue una tarde inolvidable y de las que siempre llevaré en mi memoria. Por eso, más que con presión, afronto esta tarde con orgullo, agradecimiento y con ilusión.
P. Este reencuentro puede ser muy positivo porque además viene con triunfos recientes muy rotundos como la Puerta Grande de Madrid en el mes de mayo.
R. Es un momento muy bonito de mi vida y en esta temporada tan especial, estar en una feria como Salamanca me llena de alegría e ilusión.
Abrir la Puerta Grande de Madrid no es fácil y la he vuelto abrir. Es una plaza con mucha exigencia y es muy complicado que las cosas funcionen.
P. Hacía siete años que no salía en volandas de Madrid. Era una espinita que tenía ahí clavada y ahora se respira de otra manera, ¿no?
R. Abrir la Puerta Grande de Madrid no es fácil y la he vuelto abrir. Madrid es una plaza con mucha exigencia y es muy complicado que las cosas funcionen y salgan bien. Independientemente de lo que haya pasado a lo largo de mi trayectoria, me siento un torero muy querido en Madrid, muy admirado y respetado por la afición y este año ha habido esa suerte necesaria para vivir una tarde inolvidable.

P. Han pasado solo tres meses desde ese triunfo y Madrid ahora es clave al 100 % en una temporada, ¿se le han abierto puertas?
R. Sí, tengo una temporada muy bonita. Voy a San Sebastián, Málaga, Bilbao, Palencia, Alcalá, Colmenar, Calatayud, Salamanca, Huelva, Lorca, Logroño y vuelvo a Madrid. Es una temporada que afronto con mucha ilusión. Cuando las cosas salen en Madrid hay a toreros a los que nos marca más y afortunadamente este año se plantea muy bien.
P. Si sumamos los años de alternativa más los de novillero con caballos, lleva 34 años ya en la profesión. ¿Cómo ha cambiado el mundo del toro en este tiempo respecto a sus inicios? ¿Antes era tan fundamental Madrid?
R. Siempre Madrid ha sido muy importante y muy trascendental. No es que ahora sea más importante que antes, es que antes servía mucho lo que pasaba en las plazas más relevantes. Madrid siempre es Madrid y hay plazas importantes como Sevilla o Bilbao, que marcan mucho, pero antes un torero triunfaba en Madrid y estaba indiscutiblemente en todas las ferias y en todas las plazas. Ahora eso ya no pasa.
Me siento bien delante del toro, están pasando cosas muy bonitas esta temporada y no pienso en la retirada.
P. Su toreo se casa con lo clásico, se caracteriza por la pureza, por desprender mucha verdad y con el capote es, además, uno de "los elegidos". ¿Piensa que es un concepto que cuesta más encajar en los carteles de ahora?
R. No, para nada, todo lo contrario. Creo que siempre se ha cuidado a ese tipo de toreros a lo largo de la historia y cuando hay toreros con calidad y de este corte en los carteles, las ferias toman un brillo especial. Eso pasa ahora, ha pasado y seguirá pasando siempre, otra cosa son los intereses que se cruzan de otro tipo, que nada tienen que ver con el arte de torear.
P. En esta última temporada estamos asistiendo al resurgimiento de Diego Urdiales. Un torero cuajado, que ha llegado a la madurez y que es uno de los más veteranos del escalafón: ¿Se aproxima la hora de la retirada?
R. La tengo más cerca que cuando empecé desde luego, pero ahora me siento bien delante del toro, están pasando cosas muy bonitas esta temporada y no pienso en la retirada.
No me queda por hacer nada, he conseguido mucho más de lo que soñaba cuando empezaba a querer ser torero.
P. Ha conseguido mucho hasta llegar donde está, ¿le quedan cuentas pendientes antes de decir adiós a los ruedos?
R. No me queda por hacer nada. He conseguido mucho más de lo que soñaba cuando empezaba a querer ser torero y todo lo que venga será bienvenido. Lo que quiero ahora es disfrutar cada tarde y cada momento, no hacerme planteamientos de objetivos. Mi ambición está en que cada tarde pueda expresar mi toreo, sentirlo y transmitirlo. Ese es el mayor triunfo.

P. En Salamanca hará el paseíllo junto a Emilio de Justo y David de Miranda, uno de los toreros emergentes. Cuando uno tiene un poso como el suyo, ¿medirse con los jóvenes es una motivación para arrimarse más?
R. La competencia real es con uno mismo. Cuando uno se demuestra que ha sido capaz de llegar a cotas tan altas, la competencia la tienes contigo. Si uno está bien, esa competencia se da por sí misma. Cada uno busca su momento y su forma de expresar y torear, y cuando estamos en el momento en que las cosas van bien, todo fluye, se ve todo más claro. Como te digo, las competencias se generan solas.
P. Los toros son de Domingo Hernández, una ganadería que conoce bien y que debuta este día en Salamanca con un encierro completo desde que se separó del hierro de Garcigrande.
R. Es un honor estar en el debut de una ganadería tan buena y grandiosa. Debutar en su tierra es para ellos un día bonito y de mucha responsabilidad. Nosotros lo que queremos es que los toros ayuden y podamos estar a la altura en un día marcado para la historia. Espero que sea un día rotundo en cuanto a triunfo y haya faenas importantes. Pienso que la corrida nos va a ayudar y vamos a poder vivir una tarde como merece la afición de esta plaza.

P. Fue con un toro de esta ganadería con el que rozó la Puerta del Príncipe de Sevilla hace cinco años. Eso genera un vínculo ya de por vida; es de esas cosas que uno no olvida, ¿no?
R. Sí, aquella fue una tarde maravillosa, pude vivir un día inolvidable con un toro de Domingo Hernández. Cuando pasan cosas así, uno tiene sensaciones dentro muy bonitas, que generan ilusión y confianza. Ojalá pueda ser en Salamanca.
Vivir las tardes que he podido vivir en Sevilla, más allá de abrir o no la Puerta del Príncipe, no las cambio por nada.
P. Como matador de toros no ha abierto nunca la Puerta Grande del Príncipe: ¿Es quizá el sueño que lo mantiene todavía con ganas de seguir luchando y de estar en activo?
R. Es evidente que abrir la Puerta del Príncipe, a quién no le va a hacer ilusión. Me considero un torero de Sevilla, muy querido y respetado, y eso es más difícil incluso que triunfar. Vivir las tardes que he podido vivir en Sevilla, más allá de abrir o no la Puerta del Príncipe, no las cambio por nada. Y si llegara ese día pues bienvenido sea, pero, ahora mismo no es algo que me obsesione ya.
P. En 2019 fue galardonado con la “mejor faena de la feria” en Salamanca ante el toro ‘Liricón’ de Montalvo. La ganadería cumple este año 100 años, ya la estoqueó en su presencia en 2021, y este será lidiada un día antes de su actuación. No sé si Diego Urdiales cree en las señales, pero esta puede ser una para que se repita el triunfo.
R. Sí, son cosas que son bonitas y que recuerdas con mucho cariño. Ese fue un gran toro de Montalvo y fue una de las tardes más bonitas de mi vida, la intensidad de lo que pude vivir en Salamanca fue para mí inolvidable, de esas tardes que se marcan a fuego. Ojalá que embista la corrida de Montalvo y que puedan celebrar esos 100 años como se merecen, porque no es fácil estar un siglo en esto y que sigan cosechando triunfos.



