Manuel Diosleguarde rememora el sabor del triunfo obtenido en Pamplona hace solo dos días frente al último toro de la corrida que lidió la ganadería de Cebada Gago, de nombre Palillero. Fue una oreja fruto de la cosecha que el torero salmantino viene haciendo en esta última temporada, después de meses de duro entrenamiento físico y también mental, porque los toreros más que entrenar al cuerpo tienen que tratar de dominar los pensamientos y la cabeza, más cuando un toro estuvo a punto de arrebarle la vida a una edad tan temprana como ocurrió en el caso Diosleguarde.

Es el único torero de la tierra anunciado este año en la reconocida y querida Feria de San Fermín. La Casa de la Misericordia apostó por Diosleguarde a sabiendas de que el charro podía dar una importante proyección, más si cabe con la dimensión que está dejando ver en sus actuaciones durante la Copa Chenel.
Estar acartelado en Pamplona es desde luego un premio, mayor aún si te vuelves para casa con trofeo. El diestro reconoce que "cortar una oreja en Pamplona, donde el toro es el protagonista de su fiesta sabe a mucho por lo que significa y lo que puede dar a mi carrera".
Su presencia en la plaza de la Misericordia suponía también un reto por partida doble, sobre todo de superación personal, ya que era la primera vez que se medía a los toros de Cebada Gago después de que uno de ellos le propinara una dura cornada en Cuéllar, que a punto estuvo de costarle la vida al afectarle la vena safena y la femoral: "Interiormente era una apuesta fuerte debutar en Pamplona con esa corrida, pero siempre he querido pensar que lo que un toro de Cebada estuvo a punto de quitarme me lo devolvería en la plaza, por eso ahora sí que sí ese capítulo queda completamente cerrado".

Ahora, a Manuel Diosleguarde le quedan por delante las dos semifinales de la Copa Chenel; la primera la tiene dos días y donde se decidirá si podrá estar presente en la gran final que tiene como premio torear en Las Ventas: "Ahora hay que seguir mentalizado porque vienen cosas muy importantes como es la Copa Chenel, que tiene mucha repercusión y quiero que se me siga viendo en el nivel en el que estoy o incluso que la gente me vea mejor día a día. Intentaré seguir entregándome y dando lo mejor de mí por que quiero estar en esa final de Madrid".
Su paso por la Copa Chenel es algo decisivo en la trayectoria de este torero salmantino para cambiar el rumbo de su carrera y también para que el aficionado se esté reencontrando con un Manuel Diosleguarde más seguro y más maduro delante del toro. Ante esto, el diestro declarada que "la Copa Chenel ha relanzado como hemos visto ya la carrera de muchos toreros, en un certamen que con el paso del tiempo se ha consolidado y toda la afición está muy pendiente, además cuenta con el aliciente de la tele, por lo que los triunfos siempre valen mucho y abre muchas puertas".
Respecto a su imagen renovada ante el toro dice que "llevo trabajado mucho durante los últimos inviernos y sobre todo me he preocupado mucho de ser mejor cada día y de intentar evolucionar como torero, sí que es verdad que eso no sale de un día para otro, pero ahora se está empezando a ver el trabajo de unos años atrás y me veo con mucha seguridad delante de la cara del animal con muchas cosas que corregir evidentemente.
Y, aunque todavía quedan meses por delante, Diosleguarde ya tiene claro que quiere estar presente en la feria de su tierra: "Salamanca es mi ciudad donde me levanto día a día para luchar por mis sueños y donde tengo a mis seguidores, por lo que nada que gustaría más que verme anunciado en su feria".




