La Universidad Pontificia de Salamanca ha inaugurado en la tarde de este jueves el nuevo curso del Programa Interuniversitario de la Experiencia con una oferta que comprende seis materias obligatorias, ocho itinerarios y una amplia variedad de actividades complementarias. El programa continúa aumentando su propuesta formativa para responder a la creciente demanda de los alumnos y favorecer un aprendizaje activo a lo largo de la vida.
El acto institucional, presidido por el vicerrector de Formación Permanente y Doctorado, Pedro Sangro, ha contado con la presencia de la gerente territorial de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, Isabel Fernández Cambón; la concejala de Mayores del Ayuntamiento de Salamanca, Isabel Macías Tello; el gerente de la Fundación Vargas-Zúñiga y Pérez-Lucas, Juan Vargas-Zúñiga, y la directora del Programa UPSA, M.ª Teresa Ramos.
En su intervención, el vicerrector ha destacado el crecimiento del Programa y ha agradecido el apoyo de la Junta de Castilla y León y del Ayuntamiento de Salamanca, cuya colaboración permite ampliar la oferta de formación. También ha puesto en valor la actividad investigadora desarrollada en el marco de la Cátedra Adoración Holgado Sánchez, creada en 2018 para promover trabajos de investigación realizados por los propios alumnos. Durante este curso continuará desarrollándose uno de estos trabajos, que cuenta con financiación adicional de la Junta de Castilla y León.
“No estamos hablando de un programa pequeño ni decorativo, estamos ante una realidad universitaria muy viva. Y tiene mucho mérito, sobre todo porque aquí nadie viene obligado. Venís porque queréis, porque tenéis curiosidad, porque queréis seguir aprendiendo, porque os apetece escuchar, preguntar, discutir, compartir y en muchos casos, también, encontraros con vuestros amigos. Y para un profesor eso es un lujo, porque no hay examen que preparar, expediente que salvar, ni título profesional que conseguir, hay algo mucho más limpio, que son las ganas de saber”, ha subrayado el vicerrector.
La gerente territorial de Servicios Sociales, Isabel Fernández Cambón, ha expresado su satisfacción por constatar un año más el éxito del programa. “Es un acto especialmente significativo, porque celebra el aprendizaje a lo largo de la vida y también valora el compromiso de las personas mayores con el conocimiento y la cultura. La sociedad actual va extremadamente rápida. Los cambios tecnológicos y las transformaciones sociales van a velocidad de vértigo y apenas nos permiten asimilar todos esos cambios”. Parece que esta nueva sociedad solo valora lo nuevo, pero realmente una sociedad inteligente es la que valora la experiencia, no la deja de lado, sino que la valora, la aplaude y la comparte. Por eso son muy importantes este tipo iniciativas, que además dan la ocasión no solo de aprender, sino de participar, participar en una sociedad viva”, ha defendido la gerente territorial.
En la misma línea, la concejala de Mayores, Isabel Macías Tello, ha destacado que aprender y continuar formándonos “no solo aporta conocimiento, sino que nos mantiene activos, despliega nuestra curiosidad, fortalece nuestras capacidades y nos ayuda a seguir formando parte de una sociedad que está en permanente transformación”.
Además, ha animado a participar, porque “cada clase, cada actividad, cada conversación de pasillo se puede convertir en una oportunidad para conocer a alguien, compartir alguna inquietud o descubrir, por qué no, un nuevo interés”.
Lección inaugural
El decano de la Facultad de Teología, Román Á. Pardo Manrique, ha sido el encargado de pronunciar la lección inaugural, centrada en la encíclica Magnífica Humanitas del papa León XIV y en los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la persona y la sociedad. Subrayando el subtítulo del documento: Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, el decano de Teología ha señalado que el Papa, “desde una mirada realista sobre los peligros a los que se enfrenta esta humanidad en el siglo XXI, quiere recordarnos el deber teológico y ético que los cristianos, y todos los hombres de buena voluntad, tenemos de custodiar al ser humano en su dignidad infinita, especialmente frente a los peligros del transhumanismo y el poshumanismo”.
El profesor Pardo Manrique ha enmarcado teológicamente el documento papal subrayando la renovada relevancia de la Doctrina Social de la Iglesia como herramienta “para leer los signos de los tiempos y responder a preocupaciones reales, como llegar a fin de mes”. También ha abordado la tensión entre el avance tecnológico acelerado y la lentitud de la reflexión ética y jurídica, a la vez que ha expuesto ciertos desafíos éticos de la IA como la brecha digital, la privacidad y el uso bélico de la misma.
Pardo Manrique ha concluido llamando a construir la “civilización del amor, expresión muy querida por san Pablo VI y que es el fundamento del último capítulo de la encíclica, aplicando la Doctrina Social de la Iglesia para humanizar la tecnología y buscar una paz desarmada y desarmante”.
Entrega de premios del Certamen de Relatos Cortos
Durante el acto de inauguración se ha procedido, asimismo, a la entrega de los premios del 25.º Certamen de Relatos Cortos, convocado y financiado por la Fundación Vargas-Zúñiga y Pérez-Lucas y dirigido a los alumnos y exalumnos del Programa Interuniversitario de la Experiencia de Castilla y León. En esta edición han resultado premiados seis trabajos, con representación de las sedes de Salamanca, León, Ávila y Benavente.
Los relatos premiados han sido los siguientes:
1er Premio, dotado con 1700 €. Un hombre con bigote, de Dña. Antonia Turuelo López, alumna diplomada de la sede de León (Universidad de León).
2º Premio, dotado con 1200 €. Grandes luces, de Dña. M.ª Mercedes Fernández Castellanos, alumna de primer curso de la sede de León (Universidad de León).
3er Premio, dotado con 600 €. Comprar tiempo, de Dña. Leonor Martín Merchán, alumna diplomada sede de Salamanca (Universidad Pontificia de Salamanca).
1a Mención de Honor, dotado con 400 €. La otra orilla, de Dña. Josefa Antonia Martín Sáez, alumna diplomada de la sede de Ávila (Universidad de Salamanca).
2a Mención de Honor, dotado con 350 €. Insectos en una gota de ámbar, de Dña. M.ª de la Estrella Jiménez Santos, alumna diplomada de la sede de Salamanca (Universidad Pontificia de Salamanca).
3a Mención de Honor, dotado con 350 €. El peregrino de la Osa Mayor, de D. Argimiro Peláez Pérez, alumno diplomado de la sede de Benavente (Universidad de Salamanca).



