La Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) ha inaugurado en la mañana de este lunes el Curso Superior en Comunicación Social, que se desarrollará hasta el 10 de julio. Este acto de apertura ha contado con la participación del vicerrector de Formación Permanente y Doctorado, Pedro Sangro Colón; el decano de la Facultad de Comunicación, Fernando Galindo Rubio; el coordinador del Curso, el profesor Pablo Rey García; y, desde Madrid, el director de la Oficina de Prensa y de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales de la Conferencia Episcopal, José Gabriel Vera Beorlegui.
Según han explicado desde la UPSA, este curso tiene como objetivo principal apoyar la misión de la Iglesia Católica mediante la formación de expertos en comunicación, con conocimientos técnicos, capacidad de reflexión y conciencia ética de su desempeño profesional. Así, el vicerrector Pedro Sangro ha subrayado “la apuesta por formar a responsables de comunicación en distintos ámbitos de la Iglesia, en aspectos tan variados y necesarios como la utilización de nuevas tecnologías, y la inteligencia artificial en ámbitos como la comunicación institucional o la portavocía".
En este mismo sentido ha insistido el decano de la Facultad, Fernando Galindo, en la importancia "de la adaptación del profesional de la comunicación a las nuevas propuestas para conseguir la eficacia comunicativa, que es lo que siempre hemos pretendido”. Así, Galindo ha animado a los alumnos a aprovechar los consejos y competencias que van a aprender durante estas semanas, porque seguro que les ayudará a abrirse puertas.
Por su parte, el director de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales de la Conferencia Episcopal, José Gabriel Vera Beorlegui, ha valorado “el rigor y la altura académica” del Curso, así como “la calidad humana y el entorno familiar y cercano” en el que se desarrolla. También ha invitado a los alumnos a comprometerse y esforzarse para aprovechar la oportunidad.
Por último, el director del Curso, Pablo Rey, ha agradecido la colaboración de la Conferencia Episcopal y de la Fundación Amparo del Moral, así como la generosidad, el compromiso y la disponibilidad de los profesores.




