Investigadores del CSIC y del IBSAL han identificado un fallo en el crecimiento a causa de una mala conexión nerviosa entre el cerebro y el hígado.
Un equipo de investigadores se encuentra trabajando en nuevas vías de investigación para entender y tratar el retraso de crecimiento en niños con trastornos del neurodesarrollo.
El hallazgo está basado en modelos animales y en el estudio de un paciente con una mutación genética concreta que revela que el hígado necesita recibir señales nerviosas adecuadas para producir una molécula clave para el crecimiento (IGF-1), incluso cuando la hormona del crecimiento y sus receptores funcionan correctamente.
El trabajo se encuentra liderado por la investigadora Ángeles Almeida del Instituto de Biología Funcional y Genómica y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca y propone cómo algunas alteraciones en el desarrollo físico infantil podrían originarse no en una alteración de la hormona de crecimiento, sino en un defecto temprano en el sistema nervioso que impide que el hígado reciba correctamente las señales necesarias para producir IGF-1.

Almeida explica que "hasta ahora se pensaba que el principal problema en muchos de los pacientes con retraso en el crecimiento postnatal se debía un déficit de la GH. Pero hemos visto que no basta con que esta hormona funcione correctamente: el hígado también necesita estar bien conectado al sistema nervioso”.
Este estudio se enmarca además en una línea de investigación sobre alteraciones del neurodesarrollo que el grupo desarrolla desde hace más de quince años, utilizando ratones modificados genéticamente para presentar alteraciones neurológicas durante el desarrollo embrionario.
La investigación ha contado con la colaboración de grupos nacionales e internacionales especializados en neurociencia, resonancia magnética, anatomía patológica y microscopía de superresolución, entre ellos centros de Francia, Alemania, Madrid y País Vasco.




