Desde las 17:30 hasta las 22:30 horas de este viernes 25 de septiembre, vecinos de todas las edades se congregan en la plaza del Oeste de Salamanca por una cita clave: la Noche de los Investigadores, cuya participación no ha querido perderse, una vez más, la Universidad de Salamanca.
De la mano de esta institución académica, alrededor de 400 personas, entre personal investigador, técnico y estudiantes, comparten con niños, jóvenes, adultos y mayores el variopinto conocimiento que se genera en los institutos, centros, departamentos y grupos de investigación y transferencia de la Universidad de Salamanca.
De esta manera, la plaza del Oeste, junto con sus calles aledañas, son desde las 17:30 horas de este viernes lugares donde la investigación ofrece su cara más comprensible, cercana y dinámica.
Y, aunque en ocasiones la investigación podría acotarse en un único campo, no hay nada más lejos de la realidad. Y así lo demuestra la Noche de los Investigadores de la USAL. Cerca de 70 stands y talleres se asientan en la zona, dividida en calles temáticas según su área de conocimiento.
En primer lugar, en la plaza del Oeste se ubican los estands dedicados a la biomedicina, la neurociencia y la salud; y la calle Melchor Cano, por su parte, alberga las propuestas centradas en la tecnología y la innovación digital.
Por otro lado, en la calle sur de Fray Luis de Granada los participantes encuentran los talleres dedicados a la lingüística, la literatura, la didáctica del español y el estudio de las lenguas; mientras que en el tramo norte de la misma calle se ofrecerán talleres interactivos orientados a las ciencias sociales, la educación, la democracia participativa, la sostenibilidad urbana y las emociones.
La calle Papín, en cambio, se transforma este viernes en un espacio histórico y humanístico con actividades sobre la corte medieval, el archivo de Unamuno y el legado de Fray Luis de León. La calle Nieto, en cambio, se convierte en la cuna de la física, química, geociencias, el estudio del clima, las matemáticas, las cúpulas y las observaciones espaciales; y la calle Palacio Valdés agrupa la investigación sobre, micorrizas, botánica, suelo y biotecnología. De esta manera, Salamanca disfruta de la ciencia y la investigación de una forma más cercana que nunca.



