Investigadores de las Universidades de Salamanca y Zaragoza aprovecharon el eclipse total de Sol del pasado 12 de agosto para estudiar cómo reaccionan los animales cuando la luz del día desaparece de forma repentina.
Para ello, utilizaron pequeños sensores colocados en ovejas, gallinas, caballos, una burra y otros équidos, que permitieron registrar sus movimientos y, en algunos casos, también su frecuencia cardiaca y temperatura corporal.
Los primeros resultados muestran que el eclipse sí provocó cambios en el comportamiento de los animales, aunque no todos reaccionaron de la misma manera.
En Burgos, seis gallinas monitorizadas adelantaron entre 40 y 60 minutos su comportamiento habitual de la tarde, como si estuviera llegando la noche. Además, después del eclipse redujeron su actividad y se detectó también una disminución de su frecuencia cardiaca.
En Zaragoza, las diez ovejas estudiadas redujeron su actividad alrededor del momento de máxima oscuridad, llegando a moverse aproximadamente un 40 % menos que en los días de referencia.
Cada animal reaccionó de forma diferente
Los équidos estudiados en el Humedal del Cañizar, en Teruel, también modificaron su actividad, aunque de manera más desigual. Algunos aumentaron sus movimientos y otros los redujeron. Después, los cinco animales coincidieron en presentar una menor actividad de la habitual.
Los investigadores destacan precisamente esta diferencia: el comportamiento de los grupos puede cambiar de forma coordinada, pero la respuesta de cada animal puede ser muy distinta.
Los resultados son todavía preliminares y los científicos analizarán ahora todos los datos para determinar qué provocó exactamente estas reacciones. La rápida desaparición de la luz podría ser una de las claves, aunque también influyeron otros cambios ambientales propios del eclipse y del momento del día.
El objetivo es comprobar hasta qué punto unos pocos minutos de oscuridad pueden alterar temporalmente el comportamiento de los animales.



