Francisco de Vitoria ha sido investido doctor ‘honoris causa’ por la Universidad de Salamanca en uno de los actos más especiales del V Centenario de la Escuela de Salamanca, de la que tanto hizo gala el afamado dominico siendo fundador y que se ha hecho a título póstumo en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca.

El acto ha comenzado con un cortejo que ha recorrido las calles de Salamanca, y no en cualquier punto, sino por el casco histórico, desde la plaza de Anaya del Edificio Histórico de la Universidad hasta el Convento de los Dominicos para después dirigirse la sede central de la Universidad de Salamanca, dejando una estampa única y legendaria, como el legado de Francisco de Vitoria.
Tras el extenso recorrido que ha levantando las miradas de salmantinos, salmantinas, visitantes y curiosos, ha dado comienzo el acto en el interior del Paraninfo de la Universidad de Salamanca con un discurso a cargo de María Martín Gómez, profesora de filosofía, madrina del evento y 'discípula de Vitoria', en el que no ha duda en exponer la grandeza del fraile dominico, pensador y escritor.
Todo comenzaba, como no podía ser de otra forma, destacando la vida de Francisco, en el que hasta hace unos pocos siglos no recibió el reconocimiento que merecía, como los grandes personajes históricos. Es más, comparaba las escrituras y los pensamientos filosóficos del autor con el de otro Grande siglos atrás, del griego Sócrates, llegándose a conocer en estos días y desde hace décadas como el Sócrates hispano.
Por otro lado, también ha hecho hincapié en otro de los puntos claves que sirven para entender el legado del autor, el de no presentar al ‘honoris causa’ como un ser “inalcanzable, beatífico, quimérico o gloria de nuestra patria”, sino como lo que fue, una persona fiel a sus ideales que hasta años después no se convertiría en legendario, rescatándose hasta el siglo XIX como una figura clave y “saliendo del anonimato”, coincidiendo con la celebración de uno de los centenarios de la Escuela de Salamanca.
Tras realizar un extenso recorrido a su obra que dejó en alumnos y maestros, y no es para menos al ser uno de los máximos referentes de la USAL, ha finalizado exponiendo el gran honor que supone esto, no solo para la Universidad de Salamanca, sino para la villa salmantina: “Porque una puede sentirse discípula de sus maestros directos, de colegas de otros centros y, por qué no, hasta de sus propios estudiantes cuando estos nos enseñan saberes ignorados. Pero una también puede sentirse discípula de un hombre que habitó estas mismas aulas hace 500 años. Honoris causa. Por causa de su honor”.
Más tarde, tras ofrecer el ‘honoris causa’ al rector de la Universidad de Salamanca, Juan Manuel Corchado, era el momento de otorgarlo al fundador de la Escuela de Salamanca, que también recibió el máximo estatus de la propia facultad de filosofía, la Cátedra de Prima de Teología de la que hizo gala durante 20 años.
Era el vicario del Maestro de la Orden fray Pablo Carlos Sicouly, desde Roma a Salamanca, era el que recibía de manos del propio rector el reconocimiento como doctor ‘honoris causa’ para así mantener en la historia de las universidad públicas y en el punto más alto de la USAL al autor burgalés que eligió Salamanca para crear su vida y traspasarla a sus discípulos.
El religioso y fiel seguidor de Francisco de Vitoria ha expuesto que este reconocimiento no es “solo un ejercicio de memoria agradecida por su notable contribución como miembro de una comunidad académica y también dominicana, que supo ofrecer respuestas fecundas a las apremiantes cuestiones de su tiempo, sino también una llamada a la vez urgente y esperanzada ante los desafíos del presente”, donde permanece latente el filósofo.
Para finalizar, no ha duda en destacar que “Francisco de Vitoria ha sido y sigue siendo un auténtico maestro, que continúa inspirándonos y animándonos en la tarea de la docencia, la investigación y el servicio a la comunidad humana. Muchas gracias a la Universidad de Salamanca, en nombre de la Orden de Predicadores, por la decisión singular, significativa y oportuna de este doctorado honoris causa, que nos invita a la corresponsabilidad inspirándonos en las enseñanzas de Francisco de Vitoria desde su cátedra salmantina”.
El rector no ha dudado en indicar que “este acto sirve para devolver a la historia” el legado de Francisco de Vitoria. Como ha expuesto, con “Salamanca cambió su historia gracias a él”. Por otro lado, no se ha olvidado de destacar que “este día sirve para reflexionar sobre el respeto y la dignidad de los Derechos Humanos”, invitando a mirar hacia atrás y explicando que gracias a él la Universidad de Salamanca es lo que es.
Como no podía ser de otra forma, no todo en la vida es de color de rosas, lo que el rector tambien ha querido destacar recordando los momentos difíciles del autor: “Los últimos años de Vitoria fueron de dolor. Una gota implacable lo fue dejando casi inmóvil. Y, aun así, cuentan las crónicas del Convento de San Esteban que se hacía llevar hasta la Universidad para no faltar a sus estudiantes, que lo recibían como a un padre. El cortejo que hoy hemos hecho hasta San Esteban no es, en el fondo, otra cosa que el eco agradecido de aquellos pasos”.
Para terminar y con el ‘honoris causa’ ya en la historia de la Universidad de Salamanca ha destacado que “con orgullo y con gratitud, en el quinto centenario de su llegada a estas aulas, la Universidad de Salamanca inviste a fray Francisco de Vitoria como Doctor Honoris Causa, a título póstumo”.




