Está considerado uno de los primeros textos de ciencia ficción de un autor español y ahora, 113 años después ve la luz de nuevo en una edición conmemorativa editada por la Universidad de Salamanca. Se trata de Mecanópolis, una de las piezas literarias más singulares y visionarias de Miguel de Unamuno que fue publicada originalmente el 11 de agosto de 1913 en el suplemento literario semanal Los lunes de El Imparcial.
Una iniciativa que ve la luz en el marco de la exposición “Que inventen ellos. Miguel de Unamuno y la ciencia”, organizada por la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Salamanca, dependiente del Vicerrectorado de Transferencia, Innovación y Emprendimiento en colaboración con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. La muestra explora la profunda e innovadora relación del célebre pensador con el avance científico y tecnológico de su época. La presentación de la obra, a cargo de Marta García Gasco, comisaria de la exposición, tuvo lugar durante la celebración de la conferencia titulada «Miguel de Unamuno y H.G. Wells: una relación de ciencia-ficción», impartida por Raúl Rivas, responsable de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Salamanca, quien ahondó en los sorprendentes vínculos que unieron a ambos escritores.
Mecanópolis
La trama sumerge al lector en una distopía alegórica que aborda el progreso humano y las amenazas de la tecnología moderna, describiendo una ciudad inventada dominada enteramente por las máquinas y habitada por seres invisibles. En ella, Unamuno anticipó adelantos científicos y tecnológicos que hoy forman parte de nuestra cotidianidad, pero que en su tiempo parecieron pura invención.
El argumento del relato cuenta con una evidente influencia de la obra de H.G. Wells, concretamente de su libro de 1902 Anticipaciones de las reacciones del progreso mecánico y científico sobre la vida y el pensamiento humano. El ejemplar de este ensayo, que se conserva en la biblioteca personal de Unamuno profusamente anotado y subrayado, es testimonio de la sintonía intelectual y la cordial relación que ambos autores mantuvieron a lo largo de los años.







