Adquirir una hectárea de suelo agrícola o ganadero en Castilla y León cuesta hoy 965 euros más que hace un lustro.
El valor medio de las fincas de la Comunidad alcanzó los 5.237 euros por hectárea en 2025, lo que supone un incremento interanual del 2,4% (122 euros más que en 2024) y consolida una revalorización acumulada del 22,6% desde 2020, según los datos provisionales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Aunque la región encadena cinco años seguidos al alza, el ritmo de encarecimiento se ha moderado tras registrar picos del 5,2% en 2022 y del 4,8% en 2023.
La relevancia de Castilla y León en el sector es clave al aportar 5,03 millones de hectáreas a la muestra de cálculo (el 21,5% de la superficie agraria nacional), lo que explica que el encarecimiento autonómico impulsara por sí solo el 22,2% del aumento del índice general en España.
Pese a estas subidas, la media autonómica figura entre las más bajas del país debido al peso de los cultivos herbáceos, el secano y las amplias zonas de pastos.
Por tipos de terreno, las tierras arables de secano alcanzaron los 5.676 €/ha (+2,6% en 2025 y +26,1% desde 2020), mientras que el regadío subió un 1,8% hasta los 11.216 €/ha (+15,1% en cinco años), duplicando el valor del secano.
En el ámbito ganadero, los prados repuntaron un 5,1% anual hasta los 4.131 €/ha (+24,4% acumulado) y los pastizales avanzaron un 1,9% hasta los 1.926 €/ha (+26,5% en el lustro).
La nota discordante la marcan los cultivos leñosos. Aunque el viñedo de secano se encareció un 5,7% en el último ejercicio hasta los 14.315 €/ha (+28,8% desde 2020), el viñedo de regadío cayó un 7,4% anual fijándose en 22.883 €/ha (acumula un desplome del 30,6% en cinco años). Asimismo, los frutales carnosos de secano se devaluaron un 11,3% en 2025 hasta los 5.739 €/ha, perdiendo un 20,5% de su valor respecto a 2020.



