La Junta de Castilla y León prevé reducir un 15% la generación de residuos en 2030 con la primera revisión del Plan Integral de Residuos (PIRCYL), alineado con la estrategia estatal y europea de economía circular.
El documento contempla una inversión de 7,28 millones de euros y apuesta por reforzar la prevención, el reciclaje y la valorización energética como alternativa al vertedero.
Entre los objetivos, destaca la reducción del desperdicio alimentario hasta un 50% en 2030, la disminución de los residuos de envases y un incremento del reciclaje de materiales como papel y cartón, pilas y baterías, además de la mejora en la gestión de neumáticos.
El plan fija un objetivo global de reciclaje y valorización del 59% en 2030 y del 65% en 2035, e incluye medidas para reforzar la recogida selectiva y la gestión municipal de residuos.



